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Full text of "Juan Ramon Munoz 1840 Cienfuegos"

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CIE5FIJEGOS. 

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ESCRITO EN VERSO 

ron JUAN RAMON MUÑOZ. 



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.MONTEVIDEO: 


IMHWNT.V t>t LA ‘CARIDAD 


« 



obrita es propiedad de su autor» — Se vendó 
en la Librcríu del Sr. Hernández, en Montevideo.— 
En Buenos Aires se venderá ataúd* caiga ti Tirano « 


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ALBERTO LLAMAS 
1952 

ADQU IS I CION 


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❖ IZdSSen * '^grt?eL v 




'¿ULQ&ü&O A'lTXOaU 



La desastrosa muerte del malogrado 
Lien fuegos, exitó en Buefios-A ¡res la im- 
presión mas amarga.... encendió en todos los 
corazones la indignación y el horror mas ve- 
hemente contra su bárbaro asesino. 

Los dias que siguieron al de la ejecu- 
ción, fueron lúgubres y tristes, sin que nadie 
pudiera borrar de su memoria aquella atroz 
y desconsoladora imagen. 

Ll Pueblo— Mártir, lloró compadecido, 
é hizo un justo homenaje á las virtudes chi- 
cas y privadas de Cienfuegos. Su asesina- 
to era injustificable. 

No tardó muchos dias en llegar á noso- 
tros aquella fatal nueva. — ¡ Qué amargas 
reflexiones ! ! ¡qué ideas desesperantes no 
vinieron á abatir nuestra alma ! !.... 



Ver en nuestra naciente Sociedad, é la 
fáz de los Cielos que presencian augustos la 
inocencia del Pueblo, cometerse los críme- 
nes horrendos, que parecían reservados para 
las viejas y ensangrentadas Sociedades! !.. 

¡ Ver al virtuoso Pueblo, que en nada 
delinquió, ser devorado por el monstruo fe- 
roz, en cnyas manos depositó un puñal, sin 
conocerlo ! ! .... 

El corazón vacila entonces.... y la apoe- 
tasía triunfa, aunque con vuelo pasagero, 
de las creencias sagradas de la Divinidad ! !.. 

Nuestro primer movimiento fue el de 
entonar un canto fúnebre á la cara memoria 
del mártir infeliz. — Después, el tiempo mis- 
mo fue odclantándo nuestro paso ; y arreba- 
tados por el amargo sentimiento, fuimos pro- 
fundizando algunos hechos, hasta encontrár- 
nos dueños de todos cuantos datos nos po- 
dían servir para trazár el cuadro de la fatal 
Historia. 

En efecto : jamás llegamos á pensar en 
escribir un Poema. Hemos dado este nom- 
bre á nuestro humilde trabajo, sin querer 
aspirar á la palma lucida de los Cantores 
que, por su medio, la alcanzaron, sino para sig- 
nificar la relación sancilla de un suceso in- 
feliz, en que se mezclan — la Inocencia — el 
Amor — la Tiranía. 


Queremos, pues, ser francos, y antes 
bien ser llamados ‘caprichosos* en el uso li- 
beral de las palabras, que acreditarnos de 
atrevidos, pretendiendo seguir en una senda 
demasiado dificil y superior á nuestras fuer- 
zas. 

El lector, pues, no hallará en nuestro 
Poema artísticas bellezas que no poseemos. 
Encontrará, tal vez, algunos rasgos de senti- 
miento ; tal cual imagen nueva — la verdad 
en el todo. 

Y si ignoraba este fatál suceso ; y si 
aun no conocía al infernal Tirano de la Re- 
pública Argentina, lamentando la sensible y 
desgraciada muerte del infeliz Cif.n fuegos, 
descargará mil justas maldiciones sobre la 
horrible y criminal cabeza del opresor mas 
fiero que produjo la tierra, para asombro y 
castigo de la aílijida humanidad. 

Si así lo conseguimos, se habrá llenado 
el principal objeto que nos mueve. 







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íjj ül , . • » 






CIENFUEGOS. 


“ ¡ Salvemos del silencio del olvido éste 
nombro humilde ! ! — ¡ Delatemos A la 
' l AMERICA uno de los grandes atcn- 

“ lados del Tirano de Rueños- Aires!” 

El Nación a l. 





LA NOCHE 


De un trémulo paso 
Su rueda espaciosa 
La luna giraba 
Con triste claror; 

Su luz palidenta, 

Su rostro allijido, 
Tristeza traía, 

(¡Presagio de Dios!!.., 

PI Pueblo que gime 
En duras cadenas 
Consuelo en los brazos 
Del sueno buscó ; 

Y en tanto oprimido 
De imágenes lieras 
lieposo no baila 

Su cruel opresor. 

Mil tristes gemidos, 
Mil ayes llorosos 
Sus víctimas lanzan 

Y él tiembla de horror 
¡¡Venganza!! ¡¡Venganza 
¡¡Perezca el tirano!! 

Su vida resptla 
Las muertes que dio!!.. 


CIENFDEGOS. 


J)e tristes ensueños 
La mente ailijida 
El impío Tirano 
Temblando se alzó ; 

Qué airado asesino 
Con brazo que amaga 
Derecho á su cuello 
Delira que vio. 

Con ojos saltados, 
lienzo el cabello, 

Su oscuro retrete 
Ansioso estudió — 

En vano registra 
Fantasmas que huyeran 
Si en su alma se oculta 
El negro pabor. 

La luna sus rayos 
De mustia tristeza 
Tras la alta montaña 
Canzada escondió : 

Y envuelta en tinieblas 
La tierra infelice 
Cambióse en imagen 
De muerte y temor.' 

¡¡ Q,u(í aspecto!! Que idea» 
Al hombre sensible!! 

Un Pueblo oprimido — .. 

Su vil opresor 



CIENFUEG08. 


El uno, durmiendo 
Olvida sus males; 

El otro, aún en sueños 
Le cerca el terror. 


4 


t'IEKFt’BGO* 


2S* 

LA CITA. 

La voz del gendarme que en la noche vela 
Con éco armonioso “/ as doce ” — cantó; 

Y allá, á la distancia, un éco que vuela, 
fi Las doce y sereno ” — dó quier repitió. 

Velaba en su lecho un joven amante. 
TC1 canto esperaba del Hombre Kélox — 
Kscucha el anuncio, su pecho ts constante 

Y parte volando do tiene su amor. (2) 

La bella Zelmira, la prenda de su alma 
De hablarle esa noche promesa lf dió, 

^ el joven ansioso, perdiendo la calma 
Kn vuelto en disfraces fi verla corrió. 

I. a capa embosada y el alma anhelosa 
He acerca á una reja jjque a tiempo llegó!! 
I n ruido lijero se oyó, y cuidadosa 
Un ángel de amores tris 01 se asomó. 

¡Fernando! Zelmira L.los dos exclamaron 
Causando sus voces un solo rumor, 

Y en dulce transporte sus manos tomaron 
jUmblema sublime de un sincero amor! 

Kl fuego divino de amor ¡nocente 
Sus pedios anima de santa pasión, 


CIENFUEGOS. 


5 


1 el lavio siguiendo del alma el pendiente 
De amor solo habla con tierna efusión. 

La noche era oscura ; el tiempo volaba. 
La tierna pareja sus votos hacia ; 

“Mi amor será eterno” — el uno juraba, 

“Por tí solo aliento” — el otro dceia. 

Entonces, cual sombra, fantasma horrorosa, 
Que negros presagios se acerca á enunciar, 

El fiero Sereno la luz misteriosa 
De su ancha linterna hizo reflejar. 

Paróse un instante ; con vista cuidosa 
Miró á todas partes, mas nada encontró, 

V su vigilante planta y cijilosa 
Acia los amantes llevar pareció. 

“ Querido Fernando”!! (le dice Zelmira) 

“ Huye presuroso ; te van á encontrar !! 

“ Que aquí dentro el alma, un genio me inspira. 
“ Huye!!... que mañana te vuelvo ¿esperar.” 

La virtud gallarda, jamas fue miedosa, 

El noble Fernando no pudo temblar; 

“ Dame antes un beso; Zelmira preciosa,” 

(Le dijo,) “y al punto me voy a marchar.” 

Ciial tímida alondra, incauta y medrosa 
Zelmira á la reja sus labios llegó; 

“A dios alma mía,” (le dijo llorosa) 

Y Fernando en ellos un beso imprimió. 


CIEN FUEGOS. 


tí 

j Olí beso temblé!! fatal! agorero! 

Funesto presagio de un gónio de horror!! 

Que el bien que un instante diste placentero 
Traerá á los amantes la — muerte — el dolor 

T21 hombre-nocturno entonces llegaba 

Y ya la ventana cerrada se vio; 

¿“Quien vive?' el Sereno, tres veces gritaba, 

Y el triste Fernando sus gritos no oyó. — 

¿“Quien vá?— “ciudadano’-respondeel cuitado, 
“ Perdona, Sereno, si nó respondí; 
í{ Pensando en mis penas estaba engolfado 
“ Y yo tus preguntas primeras no oí. 5 ' 

— “Marchaos pues á prisa!.. temed la sospecha 
“ Si en este parage os vuelvo á encontrar, 

“ Que n ouvk omavavxo la traición acecha 
“ Y por asesino se os puede tomar, (3) 

— “La ofensa perdono, que me haces, Sereno. 
“ Tu celo yo aplaudo contra la traición ; 
t: Sospechas no asustan al hombre que es bueno, 
* { Mi alma está tranquila — fuerte el corazón.” 

Dijo así, y marchando con planta serena 
Acia su morada sus pasos llevó.... 

Le agita un presagio, ::::le alligc una pena,:::: 
Kccordó á Zelmira, y su alma triunfó. 


CIEN FUEGOS. 


7 


ti : üu 

LA TEMPESTAD. 

El tiempo hasta entonce» sereno se estaba 
Un viento ligero apenas se oía, 

El Hombre-nocturno ¡¡ it la una'!! cantaba, 

Y el Cielo de manchas cubierto se vía. 

El viento se agita, las nubes se inflaman, 
Zumbando los aires se escuchan tronar, 

Y un silvo terrible dó-quicr desparraman 
Que huracán furioso parece anunciar. 

Allá, sobre el Cielo alto y tenebroso 
Un rayo brillante ligero cruzó ; 

Mostró de la esfera el cuadro horroroso 

Y entre las tinieblas su luz eclipsó. 

Las aves nocturnas temblando se agitan 
Al cuadro terrible que al pronto se vé 

Y en medio h los aires ya se precipitan; 
Que en noches aciagas les place correr. 

Oyensc á lo lejos mil eco» mezclados : 
Cantaba el Sereno, el Cielo tronó, 

Y el ave agorera su grito lia lanzado 
Que en zumbos el aire do quier repitió 

El negro tapete que el cielo cubría 
Con tanto ruido temblar pareció 


8 


CJ EN FUEGO*. 


Un rayo le hiere, le alumbra cual dia‘ 

Y el roto edificio tras ól desplomó. 

La lluvia copiosa caía sobre el mundo 
Como si quisiera su tierra inundar, 

Y un rayo fulgente sonó tremebundo 
Que el espacio todo hizo retemblar. 

Un rayo cien rayos rojizos se vieron 

\ el agua á tórnenles cayendo siguió : 
l os pobres Serenos abrigo escogieron 
Que no liuvo viviente que allí no tembló 


CIENFDEGOS. 


í) 


ITo 

EL SUEÑO. 

Al fiero Tirano que inquieto dormía, 
Coreado cual siempre de oculto temor, 

Un sueño de muerte la mente níligia 
Mil ecos oyendo que exhala el dclor. 

En torno á su lecho en sueños miraba 
Esqueletos, sombras, figuras de horror ; 

Q,ue en lúgubre coro unidos lanzaban 
Gemidos, zollosos y triste clamor. 

locadas en tierra, á un lado y rendidas 
Mil tiernas criaturas el Déspota vé, 

Que al Cielo elevando sus manos unidas 
La tierna plegaria comienzan á hacer. 

“¿Por qué Dios eterno, inmenso y piadoso, 
“ Un déspota horrible nos diste, y con él, 

“ Prisiones y llantos, cadalzo horroroso, 

“ La pobreza, el luto, la horfaudad cruel 7 — 

“Desnudos estamos — huérfanos, perdidos.... 
“Llamad ni tirano — responda, ¿porqué! 

“ ¿Por qué así persigue ii los desvalidos, 

“ AI huérfano débil que malo no fué. 

“¿Por qué, del asilo que humana y piadosa 
“ Al huertano triste la Patria elevó, 


10 


UF.XFUEGOS. 


El bárbaro implo con mano enojosa 
' Lanzándonos fuera, sus puertas cerró ? 

"Mirad nuestro lloro, ser justo y clemente... 

" ¡¡Venganza imploramos,!! de Dios por amor— 

“ Descargad el brazo, fuerte, omnipotente, 

“ La tierra salvando de un crudo opresor.’’ — 

— Un llanto siguióse ; sollozos mezclados 
La turva inocente á un tiempo lanzó, 

Y un coro el mas triste los pobres cuitados 
Siguieron, que al ‘ficro-crucT despertó. — ( i) 

El bárbaro, impío, cobarde Tirano, 

Que nunca apiadara su pedio infernal, 
Cubriendo sus ojos con temblosa mano 
Cambióse á otro lado en su lecho real, — 

Mas, misero!... incauto!. ..cual cabe al malvado, 
La sombra del crimen dó-quicr hallará — 

En vano sus ojos aleja asustado... 

Sus víctimas claman allí las verá!! 

Apenas su vista medrosa apartara 
Del cuadro alligcnte que en sueiios miró, 

No menos horrible imagen hallara 

Que en nuevos temores su mente envolvió — 

Numerosa prole de pobres, ancianos 
Enfermos, rotosos, hambrientos, halló 
Que en lloros amargos gritaban ¡¡"Tirano!! 

Las víctimas somos que tu mano hirió!! (">) 


CIENFüEGOS. 1 1 

Mira al triste enfermo, dccahiJo, doliente, 
“ Salir del asilo de la caridad ; 

“ Allí un tiempo, el pobre socorro clemente 
“ Hallaba — boy le cierra tu ferocidad — 

“Míranos Tirano !! tu pecho enternece..:: 

“ Danos pan siquiera, de pan un pedazo, 

“ Q,uc el hambre nos mata, y el que así perece 
“ Morirá, su muerte culpando á tu brazo. 

“Lágrimas y hambre, y luto padece 
“ La turba que miras, verdugo indolente ; 

“ A tí socorrernos solo pertenece 
“ Q,ue el alma te debe las penas que siente.” 

Nunca la piadosa clemencia y divina 
De un monstruo Tirano el pecho ocupó 
Q,uc allá desde el Cielo su marcha destina 
Y alvergue tan negro jamas eligió. 

Fl Tigre inhumano que humilde debiera 
De la turba triste perdón implorar, 

Terrible, sus ojos volviendo dó quiera 
Su cruel ojeriza hizo reflejar. 

Sus labios abiertos, ....los dientes unido* 1 . 
La imSgen su rostro de una ira pintó.... 
Furiosa sonrisa á sus perseguidos 
Mostrando, el Tirano su enojo exhaló: 

“Impíos ! protervos ! crueles ! asesinos! 

De mí la clemencia osais implorar? — 


12 


CIEN FUEGOS. 


“ ¿Ignoráis acaso que vuestros destinos 
“ La Patria otendida llegó á señalar! — 

‘‘Yo, que soy la Patria; que soy la Nación; 
“ Q,uc puedo a mi antojo su afrenta vengar, 
Sabed, que he jurado mi dominación 
“ Con la Patria en ruinas muriendo acabar. 

“Vosotros ingratos, pérfidos, tiranos, 

“ Traidores, la Patria queríais vender, 

“ Anheláis que el cetro caiga de mis manos 
“ Impíos ! la Patria su enojo hará ver.' 

Una carcajada terrible se oyó 
Q.ue toda la alcoba hizo retemblar, 

Y tras ella un ruido confuso siguió 
De voces, chillidos, misterioso hablar. 

F.n tropel confuso, mezclados danzaban 
Demonios y momias y Furia infernal, 

Y en mestizo coro, por tiempos llamaban 
¡i llosas!! y seguían la farsa teatral. 

La negra cuadrilla por tiempos llegaba 
Al lecho lujoso del Hombre-feroz 

Y una carcajada ruidosa soltaba, 

¡i Rosas!! repitiendo con grito veloz — 

De pronto la grita, fatídica risa 
La Tribu diablezca á un tiempo calló, 

Y aquel, de las tumbos, silencio que eriza 
Siguióse, y la alcoba cual tumba quedó. 




C1ENFLEG0S. 13 

Entonces, con paso triste, y macilento 
l/n fiero esqueleto se vió aparecer, 

Y al verle el concurso un sordo lamento 
Lanzó, que el colega no osó responder. 

Su talla gigante asambro inspiraba 
Aunque la cabeza del cuello faltó, 

Q,ue ella sobre el pcclm de un hilo colgaba 
Aspecto el mus fiero, causando y pabor 

Una de sus manos al pecho traía 
La Mustia cabeza teniendo ¡¡qué horror!! 
Vibraba en su diestra que alzada se vía 
Puñal reluciente que anima el furor. (0) 

fiemebundo grito soltó el monstruo horrendo 
Cuando entre el concurso mezclado se vió 

Y luego tociendo con éco tremendo 
Su voz espantosa así profirió — 

‘ Deja monstruo infernal — deja ese lecho 
Dó en vano buscas apacible sueño!!! 

“ No es la opulencia, no, de que eres dueño 
“ La que pueda aquietar tu insano pecho..;. 

<! No el inmenso poder — sangriento filo 
“ Conqueabsolutoal Pueblo Grande imperas!! 

“ Baja si quieres paz!... huye! ¿qué esperas' 
“ En la tribu infernal tienes asilo. — 

“ Allí el tierno clamor y su lamento 
“ No alcanzarán tus víctimas llorosas 




14 CIENFUEÜOS. 

“ Ni mirarás alzarse clamorosas 
“ Mil manos que hoy te dan fiero tormento. 

“¿Yes un puñal en esta yerta mano 1 

“ Mi cabeza con él cottada ha sido.... 

“ Tú lo mandaste así. ...mírame erguido 
" Cual le hundo en tu feroz pecho inhumano!'! 

— 




f 


ClBM'UEtiOS. 


15 



EL TRUENO. 


listo dijo la sombra, v levantando 
(.’oii ademan terrible v aire fiero 

9 

Su armada diestra, en dirección segara 
Al pecho del Tirano parecía 
Su golpe dirijir — De pronto un trueno 
Espantoso retumba y sacudiendo 
Con convulsión estrepitosa el aire 
31 i I y mil veces por dó-quier repite 
I£n broncos ecos su feroz bramido — 

Un grito que el dolor tan solo arranca 

lín la alcoba se oyó del cruel Tirano, 

Que temeroso, de pabor corrido 

I,a fantasma y el trueno conjurando 

Del terror en los brazos precipita 

.Su asombro y su dolor — Huye del lecho, 

De su alcoba recorre silencioso 

Las pintad s paredes su semblante 

La imagen del asombro retrataba — 

31 ira por todas partes, pero en vano, 

Que todo en torno de él está tranquilo — 
La soledad, la paz, en cada objeto 
De los que le rodean aparecen 
Tranquilas reposar; ni un leve indicio 
De la negra cuadrilla se descubre, 

Y el Déspota, aunque tarde, s_* apercibe 
o..r. — cortara 




10 


CIEXPt'EliOS. 


Con negras sombras de su sueno el lulo. 

Corrido do vergüenza ; ...despechado.... 

Con la burla fatal, en torpe ira 
Su miedo transformado, se sonríe 
Catástrofes al Pueb'o preparando — 

Los primeros impulsos de su enojo 
Venganza le sugieren — “Sí ; es preciso 
(El Déspota prorrumpo arrebata Jo,) 

Aquesta afrenta es preciso vengar.... 

Un leve indicio en crimen se convierta 
Si se trate de salvar mi poder — 

La negra sombra que en sueños inc oflijió 
Presagio acaso de una traición ha sido.... 
Oh Pueblo ! Pueblo vil ! Yo ya comprendo 
• De cuanto eres capaz en tu osadía !! 

Mas, nula importa, preveedor mi brazo 
Tus alas cortará, terror v miedo 
En tu seno inspirando. — Aquesto dijo 
El tir no feroz, y presuroso 
La distancia venciendo á la ventana 
De su cuarto llegó.... La abre cuidoso, 

V su rostro asomando acia la calle 
Q,ue en triste soledad reproducía 
El bu lie ¡oso curso de las aguas, 

La simbólica seña envió al Sereno 
Q,ue confusos los aires repitieron — 

Miedo ¡nvenciblo al vigilante inspira 
El grito que escuchó; cierto presagio 
Funesto parecía á su pecho llegar; 

Corre u! instante dó el tirano Humara, 


CIEN FUEGOS. 


1? 


V humedecido, soñoliento el cuitado 
Sereno se aparece, su constancia, 

Su obediencia y su celo declamando — 

<! Di, miserable ! (el déspota le dice) 

“ ¿lias observado, aquesta misma noche 
“ El asesino encubierto que acecha 
" Mi vida sin cesar? ¿Has permitido 
“ Que mi paz y mi sueño se interrumpan 
“Por cubierta traición ? — ¿Tu vigilancia 
“Insensato! cual es ?” — “Gefe Supremo !*’ 

(El Sereno temblando Ic responde) 

“ Desde que el Sol se pone, vigilante, 

“ Tu morada zelé — Ni el corto espacio 
“ De un momento he fallado. — Por torrentes 

“ El agua caia el frió rigoroso 

“ Por grados aumentaba ; yo, entretanto, 

** El rigor de estos males resistiendo 
“ l’n momento siquiera no he osado 
“ Alejarme de aquí — La tenebrosa 

Oscuridad y yo, solos estamos — • 

“ Ni acaso un alma valerosa hubiera 
“ Que tan horrenda soledad cruzando 
“ A este lugar llegara, si ce loso 
“ Por tu importante vida aquí me hallo*' — 

— “Inútiles escusas (el tirano le dice) qué!. .¿has pensado 
“ Miserable guardián, que asi me dejo 
“Seducir con palabras? — No lo creas — 

“ Tú encubres la verdad — dimeln, 0 tiembla!'... 

“ i Quién, durante la noche paborosn, 

lista calle lia cruzado r ' — “Ahora recuerdo 

a 


18 


CIEN f LEGOS. 


(Responde presuroso el vigilante) — ;i Ya la lana 
Su luz amarillenta sepultaba 
<! De la esfera en las sombras, y ya el Cielo 
De manchas misteriosas se cubría 
<l Cuando al volver la calle soledosa 
Allá en la esquina un bulto divisé — 

Corro en su busca, el (jiiien-vive le doy — 
<: El me responde... .reconozco luego 
Por su noble vestir, por sus facciones, 

“*El motivo ¡nocente que le guia 

t: En la callada noche á andar velando — ^ 

“ Era un joven, Señor... un caballero.... 
t: Que, sumiso el mandato obedeciendo, 

J Este lugar dejó — l'uése al instante, 

“ Y ya el silencio y soledad volvieron ; 

Luego el agua y los truenos.. ..Desde entonces 
“ Ni una sombra siquiera ha aparecido 
“ Que turbe nuestra paz... .Este es el hecho.... 

— ¿Calla insensato! gritó el Déspota entonces; 

Asesino! Ese es un asesino '.....miserable !.... 

; Así cumples mi ley. ...sí., .yo te juro 
:} Que pagarás bien caro tu delito..!!.,. 

” ¿Til le has mirado bien? — Estaba armado? 
” ¿ Que era noble dijiste, su semblante ? 

” Sí. ..No he podido sin duda equivocarme !... 

? Aquestas armas de mi mano recibe..,. 

Tú, con ellas, mañana me responde, 

A mi presencia el cubierto asesino presentando 
De otro modo...tu vida, un frágil soplo, 

Ya puedes contemplar.. .Hasta mañana ... 


CIEN 1'liEGOS. 


10 


Así calló el Tirano, la ventana 

De su alcoba cerrando.... Sus facciones 

l)e un júbilo feroz resplandecieron. .¡Inbuinano!(7) 

¡¡Una víctima mas!!, .un nuevo mártir!!... 

Su insaciable furor cuando prepara, 

Gozosa, basta los labios, la sonrisa 
Su alma feroz asoma !!... Mientras tanto 
El mísero Sereno cabiioso un instante quedo, 
l)e los Tiranos el lenguaje altanero detestando; 
“.'Mañana !...(dijo con quejoso acento) 

: Mañana una traicionad muerte bailo” — 


i'IEKFVEUOS. 


"n> 

EL SERENO. 

Cubierto de un negro sayo 
Cual capuchino piadoso 
Se ve un bulto misterioso 
Pabor de la soledad ; 

Una lanza le defiende, 

Sobre ella se está apoyando, 

Y tal vez vaticinando 
Alguna fatalidad. 

Uná linterna en el suelo 
Se inira que desparrama 
melancólica una llama 
De su frente en rededor; 

Y la luna esplendorosa 

Que aquel instante se huyera 
Sobre la anchurosa esfera 
Tinieblas solo dejó. 

• 

Era el Sereno aquel bulto 
Que en la esquina se miraba 

Y triste reflexionaba 

De la suerte el cruel rigor ; 

Y embevido con la iinúgen 
De recuerdos lisongeros 
Vuela ú los anos primeros 
De un tiempo que ya pasó 


CIENFÜEC.OS. 


21 


En el umbral de una puerta 
Silencioso se descansa 
Y recostando su lanza 
En la pared, cantó así : 

CANTO. 

‘‘Recuerdo triste de pasadas gloria» 

'• Que llenáis mi vejez de desconsuelo !... • 
No atormentéis con seductivo alliago 
"Mi triste pecho.- — 

“¿Qué importa ya que un tiempo, venturoso 

• De la fortuna al caprichoso imperio 
" Dichas gozara que fugaz pasaron 

" Cual frágil sueño 7 — 

“¿Qué importa que otro tiempo, de mi Patria 
" Por defender sus sacrosantos fueros, 

" Ausente, en cien combates desvainara 
Mi humilde acero ? — 

• 

“¿Que valen ya ú mi vida fatigosa 

• Los sacrificios que con noble esfuerzo 
“ Ofreció en los altares de la Patria 

• Mi ardiente anhelo? — 

“Yo, veterano en la Gloriosa Guerra 

• l)e Libertad, mil veces combatiendo 

** Vertí mi sangre por que libres fueran 
Hermanos tiernos! — 


22 


CIEN FUEGOS» 


^o, allá en Maypíi y en Tucuman un día, 
También en el fatal Desaguadero, 

Las glorias y reveces de la Patria 
Miré sereno. — 


“Y cuando la vejez, cuando el cansancio 

Un alivio en la paz bailar quisieron» 

Tirana suerte en la miseria sume 
" Al liel guerrero. — * 

“Fiero destino, por la noche fría 
" Cambia su sueno en velador desvelo, 

•• Y los que á su valor ser libres deben 

Duermen empero. — 

“Mis hijos. .ay! por ellos sufre el alma* • . . 

Ni murmurar quisiera sus tormentos... 

* ¡Dios de la Patria!! escusa mis palabras, 

" Yo no me quejo. — 

“Treinta años ha.:*.:: 

Aquí llegaba el Sereno 
Con su canto, pesaroso 
Cuando escuchó el armonioso 
Sonido del Gran-Pelóx. 

C’ally su queja, un suspiro 
Melancólico exhalando, 

Y su linterna tomando 
A cantar la hora empezó. 



Entonces, junio ú una reja 


* . . SALA U R U G IT A Y 
K>- v ¿ 

BIBLIOTECA NACIONAL 



rtT C O ff 


De ru lampa á los reflejos 
Fn bulto vió allá á Jó lejos 
Que evitaba el resplandor — 

F1 vigilante se llega 
Al bulto — ¿quien va? — gritando: 
— “ Nada temáis, que velaudo 
Fstov, mísero amador/' 

“Dejadme Un instante solo 
For piedad, sey el 'cuitado 
Que anoche hallasteis parado 
Aquí mismo. uto hay temor. 
Que amor solo me conduce 
A este lugar, v si amante 
' Fuiste algún din, un instante 
Dijame buen velador.** — 


(Mísero amante I la muerte 
De amor en lugar te espera. 

Y til lengua la primera 
Inocente le vendí#!!!.. 

Que la verdad nunca medra 
Ks verdad, mas los tiranos 
Despedazan con sus manos 
Fl trono que un Dios le alzó’... 

i 

La verdad., ch ! ..¿qii£ le import 
Al Déspota altivo y fiero 
Que en su capricho altanero 
Su precio no conoció? — 
i Pobre amante ! tu valiera 


Mejor violar tu destino 
(^.ue amanecer asesino 
Anocheciendo amador**** 

El Sereno oye piadoso 
Al amante y suspirando 
No csaba prenderle, cuando 
La voz del recuerdo oyó — 

“ Monona. ..muerte segura 
“ O le ¡levo á la presencia 
> Del Tirano //...mi inocencia 
Ahora te ofrezco (irán Dios!!! 

■ Tú, que velas desde el trono 
* Elevado de los cich s 
Derramando tus consuelos 
" Sobre el mundo pecador — * 
Piadoso, tus ojos vuelve 
' F.n favor de un desgraciado!!... 

Yo cumplo desconsolado 
La ley que un Déspota dio” — 

Esto diciendo el Sereno 
En su interior, “Caballero 
Le dice, “estáis prisionero 
Por el Gran-Hestaurador* • • • 

C¿uc á su presencia os llevara 
La Orden es que ayer me ha dado 
Perdonad .... como soldado, 

Debo obedecer .... Señor.*' — 


Ln movimiento invencible 


CÍENFUEGOS. 


2ü 

i)e asombro, el desconocido 
Sintió cuando hubo oido 
Aquel nombre aterrador — 

Un rayo de luz, sus ojos 
Vino á herir.-, en un instante 
Comprendió el mísero amante 
Dó le lleva su rigor. — 

“Vamos!” contesta al Sereno 
El joven “ya preso estoy, 

■ V pues inocente soy 

" No me vencerá el temor’ — 

Un suspiro desde el alma 
Se le escapó...¡“A dios Zelmirá !! 
“ Tu recuerdo me lo inspira 

• Tómalo mi dulce amor !! — 

‘ A ver!.. .sí, ayer, ya tus labios 
" Divinos lo predijeron.... 

" Tus presagios se cumplieron... 
¡Ay del que en ellos no lió!!... 

■ Acaso — acaso este instante, 

“ Cuando pienso solo en tí 

• Tu te quejarás de mí... 

Yo te lo perdono ¡á dios!... 

“No llores, no, cuando sepas 
Mi prisión, que no amedrenta 
Ni al hombre virtuoso alienta 
Culpa que no cometió!... 
Manttnn !... quizá mañana 

4 




2G 


CIEN’FUEGOS. 


" De la calumnia triunfando 
<• Me verás volar llevando 

* A íí inocencia y amor.' 

“Si así no fuere, ¡Zelmirn !! 

" Tén constancia, no me olvides, 
*» Q,uc mientras viva presides 
" Altar que mi amor te dio... 

11 Tu imagen, tu cara imagen 

* No se apartará de mí, 

" Y donde yo vaya, allí 

*» Yo la lie de adorar.. .¡ á Dios!’ 

"Fisto diciendo á sus solas 
K1 prisionero,* seguía 
A su silencioso guia 
Imagen de una visión — 

Llegó á la esquina, un silvido 
Hizo escuchar, y ligero 
Cual relámpago, el primero 
Otro Sereno llegó. — 

“ Tomad,” dijo el inensagero 
Al nuevo-sombra, “al instante 
A una prisión, vigilante, 

Haced llegar al señor — 

1 Mirad que en ello la vida 
1 Os vá — pensad lo que hacéis 
" Mana na responderéis 
■ A nuestro Restaurador.” — 

¡A dios!” dijo suspirando 


CIENFUEtíOS. 


l\l Sereno al quedar solo, 
‘‘Quizá! soy yo quien te inmolo f 
Desventurado amador 
Mas ay! ¿qué puedo yo hacer 1 

Ksclavo de un criiel tirano !!... 

" Dios eterno y soberano! 

Haced no me manche yo !! 


ClENFUEGOjJ. 


t:is 


m 

LA CALUMNIA. ...LA PRISION. 

Ya de en medio de las aguas 
Del Gr n Plata, cristalinas, 

Kl sol las luces divinas 
De sus rayos asomó; 

Y subiendo lentamente 
Sobre la esfera que pisa 
En una manta rojiza 

Su ancho disco convirtió. 

¡Qué macilento! qué triste 
Su semblante parecía ! 

¿Quien, al verle, no diría 
Nuncio ser de algún horror? 

¡ Oh Pueblo infeliz ! durmiendo 
Evitaste sus miradas 
Siniestras, desconsoladas... 

¡Mas ayL.parn qué o.» sirvió! 

Ya sus rayos esplendentes 
Ardiente luz derramaban 

Y en sus reflejos bañaban 
La ciudad dó nací yo — 

Virtuoso un pueblo allí gime 
J)e sus cadenas al peso 

Mas nunca, nunca por eso 
De ser virtuoso dejó. — 


4 


CIEN FUEGOS. 


Por todas partes la industria 
Activos» se desplega 

Y á sus trabajos se entrega 
El genio conservador — • 

Y ocupado en sus labores 
Mantiene su triste vida. 

Y basta parece cpie olvida 

De sus males el rigor — * 

En tanto un grupo de pueblo 
Se vé marchar conmovido 
Conversándose al oido 
Tras otro grupo que vio — 
Asombrados uno á otro 
Se preguntaban — “¿Quien es?' — 
"¿Donde le llevan ?...Tul vez!... 

’ — Callad por amor de Dios 1 ’ — 

Delante, un gallardo joven 
Maniatado se divisa 
Que eou noble planta pisa 
Sin dar senas de temor — 

Por detrás van dos soldados 
Que le llevan en su seno 

Y acia un lado aquel Sereno 
Que por el preso lloró. 

En tanto junto á las rejas 
Ya del Tirano se hallaban 

Y todos allí esperaban 
Cuntido el déspota asomó — 


CIENFUEGOS. 


— “Aquí tenéis,” el Sereno 
Dijo entonces presentando 
Al prisionero, “tu mando 
" Gran Gefe, ya se cumplió/’ 

“ Kste es el joven — Malvado ! 
Dijo el tirano, “acercadle ! 

Quiero de cerca mirarle, 

1.1 mi sueño interrumpió — 

' Desventurado asesino ! 

" Tu traición te cuesta cara !... 

" Que la justicia prepara 
" Tu castigo y deshonor.” — 

— “Yo perdono esas injurias,” 
Dijo el preso con sosiego 
** Y á la justicia me entrego 
“ Del Dios que todo lo vio — 

" Asesino!!... Yo asesino!!... 

" Miente el labio que así ultraja 
" Mi valor, que acción tan baja 
" Nunca mi brazo manchó. — 

“ Calumnia infame !!... Calumnia 
“ Que inventaron los tiranos, 

" O sus viles cortesanos 
" Sí....para oprimir mejor — 

" lié aquí mi vida — cien veces 
•• A la Patria la ofrecí — 

" Si por ella estoy así 
' Mi ucslino se cumplió” — 


CIEN FUEGOS. 


31 


“ Minera bit» !, (enfurecido 
Dijo el Déspota.) “¿has osado 
Desinentiimc, s¡ probado 
“ Tengo ya tti críiiten yo ? — 
Llevadle'. ...Preso Ir tengan 
" Del Retiro en el Cuartel , 

1 y de cadenas en él 
' Cargado espere mi voz.' (8) 

Cerró entonces sus ventanas 
El tirano, despidiendo 
El concurso y sonriendo 
A la vista se ocultó — 

“ Es preciso,” el inhumano 
Allá en su interior decía, 
“Ocasionar cada dia 
Al pueblo un nuevo temor. ' — 

Entonces, aquel concurso 
Que de mas en mas crecía 
Fuese en pós del que seguía 
En busca de una prisión. — 
Agólpame á las esquinas 
Mil curiosos que corriendo 
Al llegar ¿quién es? diciendo 
No h. lia respuesta, y siguió — 

Eas ventanas y las puertas 
De cuando en ruando se abrían 
Y tal vez aparecían 
Ange.es que Dios creó 


C’IEM'TCGOS. 


32 


— Pobre infeliz ! csclainaban; 

* A donde le irán I levando;” — 

Y se miraban suspirando 
Traspasadas de dolor. 

Por fin, después de una hora 
De un viage triste y cansado 
El preso desventurado 
En trente al Cuartel se vió — 
—“Allí esta,” dijo á sus solas 
" El asilo que me espera... 

Zelmua ! tú la primera 
Seras que allí encuentre vo... 

— Y mi madre? — ali! cuando s£pa 
Mi situación! — desdichada /... 

En una vejez cansada 
Angustia tanta... (¡ran Dios//” 

Dos lágrimas á los ojos 
Del triste joven sallaron 
Q,ue suspendidas quedaron 
A impulsos de su valor — 

Ya la puerta del Cuartel 
Se abrió y entró el prisionero, 
Disipándose aquel fiero 
Concurso y espectador — 

Después de un rato el Sereno 
Salió también paliando 

Y el corazón oprimido 
De piedad y de dolor — 


(i ENFUEGOS. 


33 


Como sombra desparece 
Con sus recuerdos luchando 
Y en su interior derramando 
l*i» llanto de compasión. 

Llega á su casa — sus hijos 
C<»n inocentes cariaos 
Le reciben — “Pobres niños!”... 
(El tierno Padre esclainó) 
“Venid! venid cariñosos! 

" Abrigadme en vuestros brazos, 
" Y calmen vuestros abrazos 
" Las penas que sufro yo ” — 




CIENFUEGOP. 


34 


Tilla 

LA CAPILLA. 

é 

Era la noche., un anchuroso patio 
Apenas un farol iluminaba, 

Y en trémulos reflejos exhalaba 
Cansada luz. — 

La inquieta lampa que los aires mueven 
Al esparcir sus rayos amarillos 
Carcomidos mostraba los ladrillos 
De una pared, — 

Sobre su frente, solitaria V triste 
Una cruz paborosa se empinaba 
Que al piadoso cristiano recordaba 
Santo dolor. — 

Un pórtico también, de aquel recinto 
De soledad la entrada presidía, 

Y velando en su guarda parecía 
Un militar. — 

De armas cubierto y armadura el liero 
Centinela, con paso silencioso, 

Delante de aquel pórtico horroroso 
Marcha y vigila. — 

Y alguna vez, al interior -llevando 
Sus vigilantes ojos el soldado 


CUÍN FUEGOS. 


35 


Mira un instante con fatal cuidado 
Despucs se alejo. — 

Era esta la Capilla:::::Del martirio 
El asilo y de paz y de quebranto.... 

Allí mil veces derramó su llanto 
I.o humanidad. — 

Una mesa enlutada. ...un crucifijo 
Y dos velas de luz amarillenta... 
lié aquí el altar tremendo que presenta 
En su interior. — 


Junto á la mesa, en ademan doliente 
Apoyado su rostro en una mano, 

La victima inocente tic un tirano 
Allí se vé, — 

Joven, gallardo, que los cinco lustros 
Apenas de su vida señalara, 

Y ya un brazo asesino le prepara 
Muerte fatal. — 

Una enorme cadena que aprisiona 
Sus pies á un tiempo con pesados grillos 
Yace en el suelo y cubren sus anillos 
El rededor. — 

Cuan silencioso !!... inmóvil, pensativo, 
En la tierra sus ojos enclavando 
Los alza luego al Cielo y exhalando 
Suspiro triste. — 





30 CIEXFUEÜOS. 

Entonce, una campana, aquel instante, 
Con tañido siniestro y misterioso 
Marcó las diiz ) y un santo religioso 
Se apareció. — (9) 

Vestido en capuchino, el sanio padre, 
A la frente calada la capilla, 

Delante al negro altar él se arrodilla 
Y á solas reza. — 


Después besa la tierra y levantando 
Al triste prisionero se dirige* 

‘•Buenas noches hermano — no te aflige... 
Traigo consuelo.'’ — 


“Sentaos, piadoso padre" — (dijo el preso) 
Vuestra vista mitiga mis pesares... 
Servidor de la fé y do sus altares!!... 

•' Me ayudareis — 


“ Noel temor de morir.. .no padre mió, 
La pena es que mi memoria agita !!... 
Mil recuerdos...sí...mi alma necesita 
De vuestro amor.” — 



“Hijo querido,” replicó el sacerdote; 

• Un Dios hay que nos oye y que nos vela, 

• Tu pena dile... aliento que consuela 
El te dará. — 

Recorre tu memoria; de Iiik culpas 
" El recuerdo este instante rehubi.it», 

> 


CIEXPliEüOS. 


37 


Luego, sincero en mí las deposita ; 

Te escucharé. — 

11 Piensa que hay otra vida; que este viage 
De destierro á que estamos condenados 
Cual soplo va... después recompensados 
" Podemos ser. — 

“Q.UC aquel que ingrato, la piedad del r ielo, 
Contumaz en su» culpas, desechando 
Xo implora su socorro, ya no hay cuando; 
" Perecerá. — 

l! l n siglo, un mundo de dolor le esper i 
• En lugar de la gloria y de los Cit los... 

A tí ese Dios me envía ..sus consuelos 
iíoguémosle.” — 


El Sacerdote al piisiouero triste 
Ayudando piadoso y conmovido 
Hasta el pié del altar culutecido 
Le acompañó. — 

Y allí postrados, la plegaria humilde, 
Fervorosos y ardientes comenzaron... 
jOh Dios de la virtud ! á tí se alzaron 
Puras dos almas !! — 

Su rezo triste, el bovedizo techo 
En ecos misteriosos devolvía, 
Confundiendo con mística harmonía 
Lloros y voz. — 


Cf ESPLIEGOS. 


LA DESOLACION. 

"Entretanto por las calles 
De la cindail, desolada 
Corre en lágrimas bañada 
Una madre y *en dolor; 

Y llamando á todas partes. 

¡ Piedad !! piedad !! imploraba 

V á todos les preguntaba, 

“¿Dó está el hijo de mi amor? — 

“ Decid ! ¿ Sabéis que le han hecho 1 
— I A donde le habrán llevado? — . 
Q,ii i /.a !... quizá sepultado 
" Yace en oculta prisión !L.” 

Nadie responde á su ruego... 

No halla un solo pecho humano:::: 
La crueldad de un vil tirano 
Ahogaba la compasión !... 

Corre después á las plantas 
De los cómplices odiosos 
Del tirano, que orgullosos 
Fingen influjo con Cd ; 

Y allí postrada y llorosa, 

“ Apiádeos (dice) mi llanto... 

" No sufrirá dolor tanto 
Pedio que no fui* cruel " .. 


« lliNfrC'EUOS. 


30 


“Mi li¡jo!!...sí,...nyer lo llevaron... 
Yo juro por su inocencia... 

Mirad la correspondencia 
De dos a maníes. la veis? — (10) 
Y .asesino le aclamaron... 
jOii baldón! fiera crueldad !! 

■ ¡ Ved mis tormentos... piedad ! 

• Vos aun salvarle podéis!!... 

“ Vos tenéis hijos.. .acaso 
Vuestro afecto pagarán... 

Vuestra esperanza serán 
" Como mia el mió fud... 

• ¿Y miraríais sereno 

■ Aarrancarle á vuestro lado 
Pera siempre, y que encerrado 
Fuese en misterio cruel ? — 

— AhL.no es posible!. ..lo veo...* 
" Parece cpie os conmovéis... 

Yo es verdad ? —vos rogareis 
1 Por él al Restaurador?.. — 

' Y... mi pecho agradecido 
Os deberá su consuelo, 

Alzando basta el mismo Cielo 
Por vos su ruego y amor 

Diciendo así, aquella madre 
Mineada en tierra lloraba 
Y la piedad imploraba 
De un grande, — un legislador* •• • 


UEXFl'EGOS. 


m 


, Desdichada ! que valieran 
Tus lloros de origen sanio, 

Si una alma no hallas en tanto 
Que comprenda su valor !!•••• 

El infame cortesano 
Degradado y corrompido 
Después que le hubo oido 
Humilde le contestó — 

“ Tened paciencia, Señora, 

• Vuestro llanto ahora es en vano ; 
Todo, todo está en la mano 

Del Señor Gobernador. — - 

“ Nada podemos nosotros - • • • 

El es quien todo lo ordena ; 

* El á sus solas condena 

Y es forzoso obedecer- •• • 

Sin embargo, sed paciente* «•• 

Fiadlo todo a su clemencia, 

' Quizá un rasgo de indulgencia ... * 

Y por lin • « • • j como ha de ser !••••( 1 1 ) 

j Oh corrnmpeion !! vil ! infante ! 

II rtible ferocidad !!••• • 

Mirar con tanta frialdad 

De una madre el tierno amor!!* •• • 

¡Oír sn llanto! sus angustias, 

Su triste ruego escuchar//.. . 

Sin siquiera aparentar 
Semblante consefador //. . . . 


CIEN FUEGOS. 


41 




En vauo llora la madre 

En vano ruega y se aflije : 

El vil magnate le exije 

l.o que antes le aconsejó 

— “ ¡ Idos, Señora ! os he dicho, 
“ Mil veces calléis el llanto ; 

“ Id á dormir, que ya tanto 
“ Quejaros causa estupor ! — 


— •• ¡Yo dormir ! (dice la madre 
Sollozando amargamente) 

“ Dormir ! ¿ y mi hijo ? ¡ inclemente ! 

“ ¿ Porqué me traíais así ? 

“ Ah, Señor ! nó ! . . nunca llegue 
“ Para vos tormento igual .... 

“ Nunca !. .yo os perdono el mal 
“ Que me hacéis sufrir aquí. . . . 

“ Este llanto desperado 
“ En que mis ojos se bañan, 

“ Manchas son que el nombre empañan 
“ Que la sociedad os dio. 

“ Un dia. . . .si... vuestros ojos 
“ También de lágrimas llenos 
“ imploraran de los buenos 
“ Amor que el crimen robó. 




“ Entonces, Señor, entonces . . . 
4 * El mal que hicisteis sintiendo, 

“ Avergonzado, cubriendo 
“ Vuestros ojos, llorareis. 



ti 


¥ 

\ 


CIEMTKOOS. 


•• Ya será tarde ... .os lo digo : 
k ‘ El puñal del cruel 7'iratio 
“ Clavado en vos por su mano 
“ Será, y por ti moriréis. " — (1~) 


Asi concluyó su llanto 
La tierna madre, aflijida, 
Dejando en su despedida 
Lleno al Grande de pavor ; 
Sus palabras animosas, 

Cual sagrada profecía. 

Un anuncio parecía 

De un mal que nunca so¡\ó. 


Pobre madre ! .... la esperanza 

Perdida está para olla ! ! 

¿ A quien dirá su querella ? . — - 
, Quien templará su rigor ? . . . 

El Pueblo está silencioso, 

La soledad le circunda, 

Ni halla un rostro que le infunda 
Aliento á su tierno amor .... 


Al pasar por una calle 
Un templo ve, y se arrodilla, 
V ante el eterno se humilla 
Alzando asi su clamor. 


— ** Dios eterno, justo y bueno ! 
(Lsclamó con voz doliente,) 


CIEN FUEGOS. 


43 


44 Dadme lucrzas con que aliente 
‘ 4 Este mi acerbo dolor ! ! 

“ Vos que desde el trono excelso 
“ Del Cielo, veis las acciones 
“ Del hombre, y los corazones 
“ AHijidos consoláis; 

“ Mirad mi llanto, mi pena, 

Y mis tormentos mirad ; 

44 Valor y fuerzas me dad, 

“ Vos que todo lo alcanzáis ! ! 

“ Baste ya tanto martirio 
•* Señor! . . . volvedme mi hijo ! ! 

Por las lagrimas lo exijo, 

“ Que vuestra madre virtió. 

4i Descargad el justo brazo, 

44 So el mas cruel de los tiranos, 

“ Azote de los humanos 

“ Que la ira eterna nos dio 

— “ ¿ No me escucháis padre mío ? 
“ ¿ No os enternece mi llanto? 

44 Ah! conclusa mi quebranto, 

44 De una vez, y muera yo !! — 


Sobre la mojada losa 
De un sepulcro, sollozante. 
Aquella tierna y amante 
31 adre, muriente cayó. 




riEMM ZtiO*. 


Pasóse un rato ; el sonido 
De una campana sonora 
Marcó del tiempo labora. 

Que el sereno repitió: 

Eran las once ; mil gritos 
Por do quier lo promulgaron 

Y sus ecos despertaron 
Al ser que el llanto agovió. 

•¡ Triste madre !! . . . ¿ á dó tus pasos 
Pirijirás ? ¡¡ desdichada !! . . . 

¡; Que noche desesperada, 

En premio de tanto amor!! 

¡¡ Detente infeliz . . !! detente . . !! 

Allí, la espantosa muerte 

Y un paño negro es la suerte 
Que te esperan — ¡Cruel rigor!! 



«iKNnr.GO*. 


i-*» 


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CONFESION v LA INOCENCIA. 

Va el rezo sagrado 
Callaba, y el Cielo 
Piadoso, consuelo 
Divino virtió. 

V aliento sublime, 

El triste oprimido, 

En su alma infundido 
Gozoso sintió. 


El trémulo anciano 
Sensible y piadoso, 

Con rostro lloroso 
AI preso miró. — 

“ Alzaos, hijo mió....! 

Le dice, “ y en calma 
“ Las culpas del alma 
“ Di al Dios que te oyó. ” — 



El joven gallardo 
Alzando con pena 
La enorme cadena 
No puede arrastrar. 

— “ Huen padre, tu brazo 
(Le dice) “ un momento 
“ Me ayude, el tormento 
Pronto ha de acabar. 


SALA URUGUAY 
► BIBLIOTECA NACIONAL 


— 





C1F.NFUF.UOS. 

Al Oios d*’ los bueno* 
“ Mis rezos han s¡do; 

»« • Olí padre ! he pedido 

a por vos y por mí 

Que mi alma está pura, 
“ Mi pecho tranquilo, 

“ Y si hay un asilo 
“ Al justo, iré alli. — 


Aquesto diciendo, 
Del fraile ayudado, 

El preso cuitado 
Su asiento tomó ; 

Y el buen religioso 
Su silla acercando 
Junto á el suspirando 
También se sentó. 


“ Eh bien, hijo mió !! 
(Le dice) “ te atiendo, 

“ Empieza diciendo 
“ Tus culpas á Dios. 

“ Un padre en mí tienes, 

“ O hermano, ó amigo; 

“ Conversa conmigo 
“ Cual hablo con vos. v — 


•* l i) padre !!... ah /... calladlo... 
“ Ferdíle muy niño .... 

“ Su dulce cariño 
“ Por siempre perdí. 


CIEN FUEGOS. 


11 


,l Quedóme una madre, 

“ Virtuosa y amante . . . 

Madre ! . . . ah! si un instante 
“ Te viera yo aquí !! . . . 

“ C ual triste paloma 

Si el ave que mata 
“ Su nido arrebata 
“ Y’ el hijo con él : 

“ Asi desolada, 

* 4 Te miro llorando 
“ Y en vano implorando 
“ Piedad al cruel !! . . . 


“ Ah padre ! estos lloros 
De fuego, que el alma 
“ Derrama, la calma 
" Me van á ganar; 

“ Tenía una inadre .... 

“ Dejad <|uc la adore, 

“ Y al alma que llore 
•• Si la ha de dejar. . . . 


“ Modera tu pena, 

( El Fraile le dice ) 

,l El cielo bendice 
" Tan sublime amor. 

El Dios de los buenos 
“ Sus brazos te tienda. 

“ Ten fé . . . que allí, enmienda 
“ Dará á tu dolor. 


CIEN FUEGOS. 


I .a santa palabra 
Que el fraile dijera 
1.a pena severa 
Del joven calmó ; 

Y va mas tranquilo 
Con eco piadoso 
Al buen relijioso 
Su voto empezó. 

— “ Si pues, padre mió, 
“ Se acerca el momento, 

“ En que mi tormento 
*• Se debe acabar ; 

** Los tristes secretos 
“ Sabed de mi alma ; 

“ Su paz y su calma 
** Os vov á enseñar. 


Jamas padre mió, 

La inicua mentira 
Venganza, ni ira 
“ Mi pecho abrigó: 

“ Jamás un instante 
“ Llegó en que mi mano 
“ Negara al hermano 
“ Favor que imploró — 


“ Mi espada, cien veces, 
“ Aún tengo memoria, 

“ Mi patria y su gloria 
“ Llegó á defender. 


CIEN FUEGOS. 


49 


“ Después .... una madre, 
44 Anciana, achacosa, 

“ Mi guarda amorosa 
“ Gozó con placer. (13; 


44 


Y hubiera un Tirano 
‘ 4 Del cíelo maldito, 

44 Que en negro delito 
“ Mi nombre tomó ? 

“ Yo mismo !! asesino 
44 Mintió el vil tirano 
4 ’ Que nunca mi mano 
44 Traidora se armó. 


44 ¡¡ Si aquí le tuviera, 

44 Quizá . . . padre mió !! . . 
“ Perdón ! . . . mi albedrío 
“ Sucumbe al dolor ; 

44 Yo, ya le perdono . . . 

44 Estoy inocente ; 

44 Castigue al que miente 
“ £1 Dios juzgador. 


“ Este es mi secreto 
44 Buen padre; siy sano 
“ A fé de cristiano 
“ Y en n mibre de Dios ; 

44 Mañana ! si muero, 

44 Del mundo en presencia, 
44 Mi pura inocencia 
* 4 Diráles mi voz .... 


50 


CIENFUEGÓS. 

“ Que al Dios justiciero 
“ Que nada se oculta 
“ Mi lengua no insulta .... 

“ Me entrego á su amor . . . . 


Aquí el prisionero 
Callóse, quedando 
La tierra mirando 
Con santo fervor. 


C1ENFIEUOS. 


LA CAHCEl y LA REVELACION 


3M* 

Bajo la oscura arquería 
De edifici > amurallado 
Cubierto y de armas cargado 
Un centinela se ve ; 

Y á los rayos macilentos 
Que un ancho far 1 refleja 
Se ve también la alta reja 
Del pórtico de un cuartel. 


; Que aspecto tan inponente !! 
¡ Que soledad misteriosa !! 

En plaza tan espaciosa 
Aquel frente aterrad r !! .... 
Era el presidí » ... en su seno 
Encerrado á toda hora 
El hombre sus culpas llora, 

Y una virtud que perdió. 


Allí . . , . acaso un inocente 
Por falso labio vendido 
Gime y paga, desvalido, 

Crimen que no imaginó — !! 

Y maldiciendo del hombre 
La crueldad, busca consuelo 
Elevando al mismo cielo 
Su voz que el juez desechó ! . . . 


ei^rowo». 


.V2 


Quizá es un padre infclioe. 
Que de pobreza ajoviado 
£1 llanto descons> lado 
De sus hijos escuchó ; 

Y buscando en su delirio 
Tierna piedad, que le huyera- 
Su alta virtud y severa 
En un crimen sepultó. 


¡ Oh humanidad infelice ! 

• Óh Leyes crueles ! tiranas !! 
Cual descargáis inhumanas 

Vuestro brazo vengador !! 

Cuanta vez la aleve intriga 
En probidad disfrazada 
Contra el justo vuestra espada 
Poderosa levantó .... - 


Mirad! he allí un inocente 
Entre odiosos criminales 
Confundido!! á tus umbrales 
La calumnia le arrastró !! . . . 
La ambición, la sed do sangre 
En que un tirano se ceba 
Mil de suplicios eleva. 

Que tu mano repugnó 


El soldado, caviloso, 
Gira con paso medido 
Al parecer embebido 
En profunda reflexión ; 


1 


CIKNVUKGOtf. 53 

Después», sus ojos volviendo 
Por do quier. su arma descansa 
Y soñolh nto se afianza 
Del fusil en el rañon. 


Y a las trémulas miradas 
De la tunase apagaban 

Y á la tierra amenazaban 
Doj ir en triste pavor; 

Y las miedosas estrellas 

Hr liando con luego incierto 
Al ver » I gran astro muerto 
^e escondían con temor. 


Allá en medio de la plaza 
U n bulto blanco se mira 
Que con triste paso jira 
Cual fantástica vi*ion ; 

Y en su vacilante marcha 
Trémula sombra imitando 
Se detiene, allí exhalando 
I n suspiro do aflicción. 

El centinela le atiende 
Cuidadoso, y «da miado, 

Ci n el fusil preparado, 

: Quien va ? con fuerza gritó ; 
Las calladas arquerias 
De aquel cuartel retumbaron, 

Y los aires resonaron 
Cuando el eco repitió. 


ClENFUEüOS. 


En tanto la incauta sombra 
Xo responde, v silenciosa 
Marcha, y p r tiempos solloza 
Sin mostrar ningún temor ; 

El centinela repite 
Su mito-; podad ! (exclama 
El bulto) ’ Voy do me llama 
u La dura pena de amor. 


t* Déjame llegar á ti . . • . 

»» Soy una madre aflijida . . . • 

“ Hombre humano ! .... por tu vida. 
4» Ove mi acerbo dolor . . • 

Diciendo asi en tierno llanto 
Prorrumpe el ser misterioso 
Inspirando al animoso 
Soldado, santo temblor. 


“ Acércate ! (le responde) 

*i Muger. ó soml ra quien seas ; 
•t Q u f ro •> ostrarte y que veas 
“ Xo me falta corazón : 

44 Diine tus penas si puedo 
44 Calmarlas te aliviaré ; 

•* Mas cuida que igual seré 
“ Fiero si me haces traición. 

El bullí Pega al instante 
Y sobre el suelo postrado 
Del atónito soldado . 

La humilde planta beso ; 


CIEN FUEGOS» 


56 


*• Angel tutelar !! (le dice) 

** Mitad de mi alma tu tienes*, 
“ El bien de todos mis bienes 
“ En tus manos se posó. 


“ Aquí, en el recinto fiero 
“ De esa reja, torpe saña 
“ Al dulce hijo de mi entraña 
“ Sepulta en crudo rigor ; 

“ Deja solo que lo vea 
“ Un instante !! . . . .que lo mire ! 

** Lo estreche en mi alma ! aunque expire 
*• Dt-spues. de un rayo al furor 


*• Yo te prometo alejarme 
“ Al punto. ... Abra/.e á Fernando!! 
“ Dúdete amigo ! . . llorando 

,l Aqui á tus plantas me ves 

El soldado conmovido 
Levanta á la anciana triste. 

La cual apenas resiste 
Su angustia, que acerba es. 


El desorden de su rostro, 

De su porte, su vestido 

Parecía haber perdido 
El uso de la razón. 

“Templad ! señora, ese llanto ! , . . 

( Dice piadoso el soldado ) 

“ Aquietaos, que aun no os es dado 
“ Llorar con tanta pasión. 


¿tí 


tlENFCEUOs. 


'• Me pedia un imposible. 
Señora ; . . yo bien quisiera 

“ Serviros pero la esfera 

“ De mi poder no lo da: 

“ Las leyes de la milicia. 
Severas tiranas son ; 

“ Si á e las falto, una prisión : 
•• Quizá la vida me vá- 


— “ Inhumano í ( exclama entonces 
La pobre madre afanosa ) 

“ Te falta piedad ! que cosa. 

“ Pides que que yo no te dé ? 

•* ; No tienes hijos, ni madre ? 

“ ; Ni hermanos tiernos tuviste ' 

“ Si amoroso los quisiste .... 

“ Por ellos te robaré .... 


Iba á empezar el soldado 
Cuando unas voces se oyeron 
Y mil cerrojos crujieron 
Con sonido aterrador : 

“ Ocultóos dij > el soldad *) 

M Tras la columna inmediata ; 
“ La cadena se desata . . . 

“ Ya corren el pasador .... 


“ Sobre sus gastados ejes, 
“ La gran pnrtada corrióse 
“ Y tras ella apareciese 
“ Un hombre con un farol , 


CIENFUCGOS. 


En su brazo un mil de llaves 
Macizas traía coleadas 
Y en su semblante estampadas 
La impiedad y el desamor. 


Era el alcaide— llegando 
AI centinela ” ¡¡ soldado ! 

Dejad salir al prelado ” 

( Le dijo con ronca voz ) 
Entonces un sacerdote 
Salió, en silencio marchando, 
Con un pañuelo enjugando 
Llanto que le inspira un Dios. 

— „ A Dios hermano ! ” le dice 
Al centinela y se aleja. 

Sin ver que allí, tras él, deja 
Cn cuadro destrozador : ( 14) 

La madre . — la infeliz madre 
lía comprendido el misterio. . . . 
El fraile ... su ministerio .... 

Y del tirano el rigor 


Sus fuerzas ya le abandonan. 
Su corazón se ha rendido, 
Desfallece, y su sentido 
Sucumbe A tanto dolor. — 


— *• Hijo mió í! apenas dice 
Con voz triste y apagada. 


6 


ClENFCEGO». 


ñR 


Y allí mismo desplomada 
Cual ave muerta cayo : 

Y sobre las frías lozas 
Del pórtico pavoroso 
A su dolor un reposo 

La tierna madre encontró. 




t'JENrUECOS 



LA VISION Y KL C ANTO. 




Ya de la tarda noche el aire fresco 
Suave soplaba: — lalijera brisd 
Con los céfiros albos jugueteando 
101 espacio movían : — ya los gallos 
Su canto armonioso gorgoreaban 
Y el eternal silencio interrumpían 
Con melodía triste : — del verano 
El ave nunciadorn, ya dejaba 
Su misterioso mdo, y remontando 
l)c la trémula tierra hasta los aires 
Con los chirlos alegres de su canto 
La claridad incierta festejaban 
En vuelo engañador. JOra c*l nublado 
El funesto rayar de acerbo dia 
Al dolor y á la muerte c nsagrado:::: 

El benéfico Sol, sil lumbre amLa 
Acaso i.o daré, que triste signo 
Paboroso de muer te basta lo alto 
De los Cielos llegó.... y oculto.... triste.... 
Sus luces llevará dó no á Tiranos 
Sangriento acatar deba.... Entre tonto 
El prisionero triste á quien la zafia 



eiKNFlT.ttOS. 


A morir destinó, de un inhumano 
Déspota criminal — en dulce sueño 
Su fatigado espíritu entregando 
Quizá yacía — la nflijida lumbre 
De moribunda antorcha reflejaba 
Su macilenta luz, la enlutccida 

Y mística Capilla iluminando 

Con sagrado fulgor ; y sobre el paño 
Lutoso del altar, su acalorada 

Y cansada cabeza reclinando. 

En ilusorio bien goza y se olvida 

De ingrata realidad.- Allá en sus labios 
U na sonrisa divinal se mira 
Jugar en rededor y t do el rostro 
De supremo placer está animado.— 

De repente. ...el prisionero triste se levente 
Cual si objeto visible persiguiera — 

¡ Deten.. ! ! dice con eco apasionado, 

; A donde vas :.... — El rechinar violento 
De la cadena enorme mío le aflijo 
Y hasta K s suelos llega, c n espanto 
Le despierta y horror — ¡Oh qué tormento ! 
Esclama enternecido ; ¿ \ hasta cuando 
Me debe atormentar aquesta imagen 
De muerte y de dolor r ¡ Dios sobcrai.o 1 ! 
Dijo ; y volviendo á la cansada silla 
Un suspiro lanzó:— entre sus manos 
Llevó la frente, y abatido y tiisle 
El rigor de sus males acollando. 

Tendió la vista ú la latal Capilla 
Y su pena ali\ iú con este canto. 


< IF.Ma r.GO*. 


<J1 


CANTO. 


*• Do mi suerte la estrella enomi<í« 

\egro s : gno de muerte arrojó, 

Y mi vida cual planta marchita 
Va A sccarsj recien ea su albor 1 1 

Sepultado, con torpes cadenas, 

En infame, horrorosa prisión. 

Voy en breve A pagar el tributo 
Que el viviente á natura debió. 

•* ; Qué es ’a vida — la muerte — el instante — 
Eos alientos del alma qué sm: 

Soplos vanos que humildes se apagan 
Del Eterno poder á la voz 

** Pobre soy.... \ma infame cadena 
A mi cuel o un Tirano colgó, 

V este luto me dice que pronto 
Saciaré su sangriento liir r ... 

*' ¿ Qué me importa 1 en mi humilde pobreza 
Ea fortuna un tesoro me dió — 

Mi Conciencia— tranquila, serena. 

Que envidiara mi fiero opresor. 

“ Ea calumnia, la torpe calumnia. 

Nad a pueden -me sobra el valor - 
Que el cadalso no infama al que mucre 
Inocente, y el Cielo lo vió. 


CIKNF1 C<.ON. 


•• Nadu vale que horrible Tirano 
Cruel azote de humana porción, 

A morir me condene, si llevo 
Mi alma pura — sin inancha ni honor. 

“ Kn la eterna región y divina 
1)6 no llega mentida lu \oz, 

Del mártir ola palma ganando 
Burlaré del dest no el furor. 

** Mas... ¡ oh suerte...! ¡tirano recuerdo ! ! 
Una madre me queda ! ¡ Gran Dios...! ! 

; Cobre madre ! tus penas, tinquean 
l ícbilitan mi tuerza y valor ! ! 

*• „ Como puedo olvidar tus cariños r 
Tus afanes ! . .tu tierna pasión ? 

¡ Madre tilia. ! ini pena es terrible . . 

Nunca .... nunca la sepa tu amor !! 

Kn vejez a* liacosn la muerte 
Un amparo» tu vida dejó, 

Y hoy con man terrible lo arranca 
Sin rt sp to a tu tierno clumor !! 

“ Tu esperanza y plac r- aquel hijo 
Compañero en tu pobre mansión, 

\ a á morir para siempre dejando 
Llanto solo á tu pecho amador !! 

*• ! Oh tormento ! no... nunca. . no llegue 
La miseria ú oprimir . . . justo Dios ! 

' la huérfana madre que queda 
Lntregada ú tu amparo v amorí! 


CIEN FU ECOS. 


(J3 


“ Tu le mira ... tu brazo le tiendo 
\ socorre su desolación. 

Que al cuitado tu auxilióle debes 
Como el solo supremo hacedor í! 

“ Y Zelmira ? .. ah ! .. ; porque no sucumbo 
De algún rayo al tremendo furor ? 

; Porque un pecho de bronce no tu\c 
¡ Oh de aquel que sensible nació !! 

*• El amor con su dulce cadena 
Nuestras almas. Zelmira, enlazó, 

Y el rigor de un adverso destino 
Va á romper su divina prisión !! 

“ En la sombra mentida de un sueño 
Yo te vi ... . ; ] tasa jera ilusión !! 

Yo adoré tu emblante divino!! 

Yo gozó tu mirar seductor !! 

“ Arrobado til encanto supremo 
De tu imajen mi pecho voló. 

Tus alhagos me ofreces, y corro 
A estrecharte en mi pecho amador . . . 

“ Av ! entonces. . . misterio terrible !! . . . 
L T na mano sangrienta se alzq, 

Que amagando mi pecho y el tuyo 
Do mi esfuerzo se burla y tu amor . . . 

* 4 En seguida, la mano de sangro 
Transformada en lutosa visión, 

Y un gemido lanzando terrible 
Se disipa en oscuro vapor. 


eiENFl EUOS. 


(i Ay ! exclama tu acento medros > . . . 
Huir pretendes ccn planta veloz ; 

Y la negra fantasma siguiendo 
Va tus pasos que anima el terror. 

“ ¡ Ven Zelmira! te Hamo, queriendo 
A tu amparo correr- -la visión 
Desparece al instante y me deja 
Luz terrible que causa pavor. 

u Asombrado de imajen tan fiera 
Busco en vano la horrible vi'ion . . . 

Vime solo, cautivo, en cadenas. 
Prosternado á la imajen da Dios. 

“ ; Ah Zelmira !! si acaso pudiera 
Escuchar un momento tu voz!! . . . 
Adorarte . . . gozar el consuelo 
De mirarte !! . . . tuviera valor . . . 

“ Te diria . . . ¡ Zelmira !! yo muero 
Apurando del hado el rigor . . . 

Yo te amé . . . nuestro amor fué mocetrt# 
Seguirá me á la eterna mansión . . . 

“ Hay un treno, divino, sagrado, 

Donde el malo no alcanza perdón ; 

Allí al bueno un asilo se ofrece . . . 

Allí á unirnos iremos los dos ! 

“ ¿ Y mi patria ? . . . esta torpe cadena 
Que me oprime, pesada y atroz, 

Me recuerda la odiosa coyunda 
Que un Urano á su cuello ligó . . . 


<'IKM'UF.«05. 


“ ¡ Oh destino ! si . . . . venga la muerte . . . . 
Morir quiero ! . . . me cubro de horror ! 

Que es horrible ía imagen que ofrece 
A mi vista la ciega opresión. 

“ !! Vengan ya !! mi valor no sucumbe !! 
Mucho tarda quien sangre pidió !! 

Se equivoca el tirano si juzga 
Que su saña me inspira temor. ’’ 

Aquí calló el prisionero 
Por el pesar agoriado, 

Y en la mesa reclinado 
Adormecido quedó : 
tntonces el sacerdote 
Idegó triste y silencioso 

Y unte el altar humildoso 
Orando se arrodilló. 



# * 






66 


ClF.SFCF.r.O*. 


satas» 


rL SUPLICIO. 


<g> 


Con tañido magestuoso 
Se ove s >nar la campana 
Que’ en Abadía lejana 
Llama al monge á la oración : 

Y en sus trémulos acentos 
De tr ste melancolía, 

Anunciaba la agón a 

Del que pronto ya murió. 

Eran las seis — en la Cárcel 
Mezclad s y confundidos 
Se oyen vagar mil gemidos, 

Mil lamentos de d 1 r ; 

Y una voz estrepitosa 
Que al corazón aterriza, 

Con nfernal chilladiza 

Rctu ababa en lo interior, (ló) 

Allá en la empadrada calle 
L n ru do sordo se siente, 

Y un tropel mudo de gen e 

T o viene siguiendo en pos.... 

Era... ¡oh suerte!... imagen triste!... 
¡ Aparato funeral ! 
til carro que al criminal 
Destinó el hombre.... no Dio*. 


CIENFl'ECOS. 


Kodando sobre sus ejes, 

De pobre luto vestido. 

Llegó al portal, v el ruido 
De su marcha se apagó ; 

\ aquel concurso terrible 
Que curioso le acompaña 
.Se detiene, que n > esiraña 
Ll cuadro que allí miró. 


Grillas, cadenas, cerrojo;, 

Y voces vagas se oyeron 

Que el gran-patio descendieron 
Ln tremendo procesión ; 

Y el ciudadano virtuoso 
Con el culpable afamado 
•Se vi ó llegar apareado 

En torpe y vil confusión. (IG) 

Sil n iosoü tinr voz exclama 
En ecos desee::; pagados 

Y llegan veinte soldados 
Con aire de turbación; 

El i ti; ia! que lo:, gu:a 
Eos manda formar hijor i 

'( mustio al instante espe; a 
De 'IPTior su i x 1 1 p,- . o miñón. 


El silcnc’o de la mucrt** 

Yo es mayor ni nns hor. ible 
Que el que causa aquel temible 
Aparato de terror .... 


68 


riENKLT.CO*. 

Lo* prisioneros, absortos 

Se miran — “ ¡ Quizá es mi muerte ! !.. 

“ Ya habrá corrido mi suerte 
“ Del cruel tirano al furor ! 1 

Un leve, estrafio ruid.» 

Sintióse en aquel momento 

Y el fatigoso tormento 
De los presos terminó : 

< 'on invencible deseo 

A un lado sus ojost : enden 

Y sin vacilar comprenden 
Verdad que el alma temió. 

Que allá de la triste sagrada capilla 
Cortejo de muerto se mira asomar. 

Que adentro volviéndolos ojos Se humTn 
Y vuelve rezando su paso á tomar. 

l)c triste mortaja cubierto, engrillado. 

Un joven gallardo y hermoso se vio 
Trayendo en sus manos el lefio sagrado 
Que imagen retrata del Dios que murió. 

Un fraile piaduso de cércalo ampara : 

Su brazo le tiende .... le ayuda á marchar . . . 
Que al presóla torpe cadena agoviara 
Ni solo pudiera su peso arrastrar. 

Dos fieros soldados armados le llevan 
Mustios, poseídos de santa piedad ; 

Y al cielo, ardoroso, parece que elevan 
Un ruego, n quien muere por In libertad. 


riE.VFLT. 60 *. 




El preso animoso, ron paso seguro, 

Al labio llevando la efigie de J)ios, 

Avanza, y repite el cántico duro 
Que el fraile le enseña — y rezan los do*. 

En tanto la rueda de presos honrrados 
Que imagen tan fiera no pueden mirar; 
CienfuegosÜ Cienfuegos !! excl.iman turbados 
l)e miedo su asombro volviendo á ocultar. 

Entonces, cual siempre, gallardo, el cautivo 
El cuadro horroroso tranquilo miró j 
Y al fraile pidiendo permiso, su altivo 
.Semblante con senas de firme mostró. 

*• Decid ! <dijo mirando en torno suyo) 

•‘/Cual mi enemigo es ? ¿Quien calumniando 
“ Mi humil le, honrado nombre, á aquesta manto 
‘‘Aleve me arrastró? Decidme 1 acaso 
*‘ Hay quien soj a culparme de asesino ? 

•* ¡Mas vuestra presencia lia revelado 

*• El misterio cruel y prisioneros 

“ Cual torpes criminales engrillados 
“ Os mii o parecer . . . Solo al Tirano, 

“ A ese monstruo feroz . . . impio ! cobarde ! 

“ Acusará ante Dios mi triste labio!! 


4 * j Oh destino cruel !! tamas fatigas, 

" Llantos y sangre, sinsabores tantos 
“ Por tener libertad solo han tenido 
“ Un premio tan atroz 11 Y un vil tirano 
“ A quien la ilustre Patria nu debiera 
“ Una gloria jamas, ni un solo lauro, 


íU CI ENTUBOOS. 

•* Ata al Pueblo Argentino una cadena 

*' Que humilde sufre y lleva — a*í arrastrando, 

“ El ominoso carro de los triunfos 
“ Que el terror y la sangre le ganaron!! 

La Libertad !! las sacrosantas Leyes 
*» Que á tan costoso preci . levantaron 
“ Nuesíos Padres a.er, boy de truidus 
“ Por el Déspota s n ye ousagrados 
“ En su augusto ugar al e-p tiloso 
1 ‘ Desp uismo se miran simulacros ! ! 

“ Argén i nos vahen es!! estt patria 
“ Que orgullosa su f < nte levantando, 

'* A la faz de los Pueblos ostentaba 
“ Su inmensa Libertad . . . mirad en llanto ! ! 

“ Vedla en humilde esclavitud horrenda 
“ J)e un Tirano feroz! ! . . pensad tjue esclavos 
•* En vez de ¡libres sos . . . ved cuanto pierde 
•* Quien el nombre perdió do ciudadano ! ! ( 17 ).. . 

•* Patria mía!! Que afrenta! ¡oh vilipendio f! 

*• Tus generosos hijos se acabaron 
“ Ah ! no. ... te restan t d ivia ... 

“ V el Tirano su triunfo no ha logrado — 

“ Tiemble pu* s el infame ! q e bien pronto 
Habrá nu:en ras uc s -ik • • i mi .>0* lazos 
• • - • - 

. 

“ Mas, vodeb.j morir . . . Oh c rapan- ros ! : 

“ Argén inos ! . . . s»be’’ ! sabed soldados ! ! 

“ ¡ Que el que vais a matar es 'nocente ! 
u ¡ Por el D103 que aquí veis crucifijudoü 
*• Ese despota cruel ... el que desangre 
“ .\un a «aciado está . . . crudo tirano 


ClEKFCEGOS. 


71 


“ Que nos plugo acotar . . . hov vuestras armas 
“ A mi pedio dirijo . . . desdichádes !!. 

“ Mañana tirareis á \ uesírt s hijos . . . 

'• Vuestros deudas, amigos, y aun hermanos. 

•« Que h su barbara sed nada resiste 
11 E igual suerte á vosotros ha guardado !! 

“ A Dios pues para siempre . . . ! oh patria mia ! 
*• Mi postrimer aliento te consagro 1! 

*' Dios de la libertad !! allá en tu trono 
Just ciero me ofrece tu descanso .... 

“ Tu miras mi inocencia, tu me juzgas .... 

“ Me entrego á tu poder ! ijuicro tu amparo ! 
u Madre! adorada madre ! — y tu Zelmira! 

** Nunca os supe olvidar !! á cada paso 
Venís á mi memoria !! hasta la tumba !! 

“ A Dios! orad por mi — ya os he Horado 

Diciendo asi el prisionero 
Se nn odilla con firmeza 

Y elev ando su cabeza 

— ¡ Venga la muerte !! exclamó. 

Y los valientes soldados 
Por la compasión movidos 
Resisten enternecidos 

La voz que fuego mandó. 

El Gcfe no menos triste 

Y enternecido ; haced fuego ! 

Repitió . . . y al punto . . . luego . . . 
Hayo de muerte partió. 

La victima cae al suelo 
En sangre y polvo bañada 

Y lanzando una mirada 

— La muerte ! . . . otra vez pidió. 



<•itt.NFrr.so*. 

— Acabadle! dice entonces 
Una voz casi extenuada 

Y una fiera, aleve^ espada 
El corazón le pasó: 

Y los presos consternados 
Huyeron despavoridos 
Ketombandü en sus oido* 

El último ay ! del dolor. 


CIEN FU ECOS. 




SHTV» 

ECATAHUD \ la CONSTERNACION. 


51. 


«Sobre un lecho ensangrentado 
por cuatro hombres conducido 
se vé de un inoitnl, ” que fué, ” 
él yerto cadáver frió. 

Envuelto vá en el ropon 
del que ú morir en suplicio 
destina la dura ley 
para curar el delito. 

I Será acuso un delincuente? 
será ladrón ? asesino ? 
nó . . . que su rostro deniega 
el afrentoso atavio. 

¡ Quien es pues ? — donde lo llevan ? — 
porque, en un catre tendido, 
sangriento, solo, lo arrancan 
de su sepulcro ni camino ? 

¿ Porque, aun después de su"mucrte, . 
para alargar el martirio, 
sus restos % fríos, el deudo 
no ncompnñu, ni el amigo ? 
y de cuatro presidarios 
«pie arrastran odiosos grillos 
vá conducido á la afrenta 
ante el populacho impio ? 

Es un joven ... y su rostro 
que 110 hu marchitado el vicio, 
tan sereno como hermoso, 
pulido está como el lirio. 

¡Sus negros, hermosos ojos 
que ha cerrado el duro frió 
de lu muerte, triste sombra 
de dolor mancha su brillo, 

1 ©~ * 


74 


ClENFUEGOS. 


Lagrimas ^pistes asoman 
que heló lomuerte, é indicio 
son del amargo pesar 
que sofocara su brio. 

Empapado está en la sangre 
que brota su cuerpo herido 
de balazos que inseguros 
redoblaron su martirio. 

Va en pos de un misero carro. . . - 
buscando viene un asilo 
do por siempre sepultado 
halle su cuerpo el alivio. 

Llega, mortal infeliz !!.... 
ya se cumplió tu destino !. . . . 
lúgubre, el carro te aguarda 
entre popular ruido !. . . . 

Mas, tiembla !. . . .tu dulce sueño 
;• interrumpa algún gemido, 
qae si despiertas. . . . mil ansian 
darantc nuevo suplicio !!.... 

§ SE. 

Indiscreta muchedumbre 
que tras el bullicio nuda 
agolpándose á porfía 
inunda toda la plaza. 

Niños, ancianos, mujeres 
mezclados en torno vagan 
y cual sombras, silenciosas 
se miran, tcnicn, y cullau. 
Numerosa soldadezcu 
cuyo aspecto temor ennsa, 
de armas cubicrtu, defiende 
la bulliciosa portada. 

Misero pueblo'!. . que buscas ? 
inocente ! á quien aguardas ? 

I aún no has Horado bastante ? 
l no.tc abisma tu desgracia ! 
Como el incauto cordero 
que al redil, corriendo, llama 


ClENFl’EGOS. 






viendo que el dup, pastor 

a 411 compañero mala ; 

asi tu, pobre cautivo, 

hasta el arena te avanzos 

donde un tigre está bebiendo 

tu sangre, que no le sacia !!. . . . 

Libre estás, porque no cuelgan 

los fierros de tu garganta ; 

necio de ti, sino ves 

la vil cadena que arrastras !!.... 

Libre estás, si, porque aun puedes 

contemplar agenas ansias ; 

pero. . • .y mañana ? ah ! quien sabe 

el golpe que te amenaza !!• . . . 

Huye ! abandona este sitio 

donde la muerte se halla ! 

sangre inocente manchóle 

de tu opresor & la zafia. 

Un ataúd. . . .¡ trisfe imagen ! 
verás en donde postrada 
una victima infeliz 
conducen y solitaria. . . . 

Tiembla ! y el duro pesar 
sofoeu al ver su desgracia, 
que por premio, *tu piedad, 
tul vez una muerte hallara. 

§ 111 . 

Sonaba el duro eslabón 
en la enorme cernidura, 
y rechinando sus ejes 
el gran pórtico retumba. 

Silencio. • • • mudo silencio. . , , 
triste atención y profundo, 
anima los corazones 
de lu espectadora turba. 

Torricndo \a de tropel 
a donde el rugir murmura 
v por llegar adelante 
el curioso pueblo lucha. 


ú 


CIENFUEGOS 


7b 


Mírese ni fin la portada.... 

¡ oh que imagen de amargura 1 
espectáculo cruel 
que el sensible pecho abruma 1 
Que desconsuelo ! que horror 
todos los rostros dibujan, 
cuando el sangriento cadáver 
se ve salir en la tumba ! ! 

“ Atras ! kC atras ! ” los soldados» 
gritan al pueblo con furia, 
deshaciéndolas oladas 
en que transformado lucha. 

Mil cabezas anhelantes 
para divisar se encumbran 
que es imposible mirar 
por entre la inmensa turba. 

En tanto, el fiero atahud 
la ancha galería cruza 
v ácia el carro se di ije 
donde su descanso busca. 

Mas, ¡ que trémulo ruido. . •• 
sorda, presurosa hulla, 
entre el confuso tropel 
disipándolo susurra — ? 
Melancólico gemido 
que el pueblo suspenso escucha, 
rompe el místico silencio 
con sollozos de tristura. 

Paso ! paso f obran rl paso ! 
gritos son cpie le segundan ; 
y cual sombra, delirante, 
vese un bulto que fluctúa. 

Es muger. . . . blanco ropngc 
de su cuerpo es la cmhoLtura 
y un pañuelo ácia los ojos 
Iterando su llanto enjuga. 

('añoso, pobre cabello 
que soltado ni aire ondula 
«ticen la edad de su dueño 
y eu apiadante locura, 
flus miradas tristes vagan 


CIKNfTF.KOS. 




teual si no vé lo que busca : 
j ali mngcr ! desventurada !. . . . 
tus ojos el cielo cubra !. . . . 

Huye !. . . . sí. . . . madre infeliz !. . . . 
huye. . . . que ya no hay ventura .... 
y el bien que buscando vas 
para siempre es de la tumba !. . . . 

Mas, sigues. ... y el vaticinio 
no temes que el pecho anuncia. . . . 
ah !. . . . no contemplen mis ojos 
tanto dolor y amargura !. . . . 

“ Allí está ” / (dice mirando 
del cádaver In figura) 

¡ hijo tic mi amor ! ... . y su alma 
biela mortífera angustia. 

La palidez de la muerte 
su rostro lloroso nubla 
y la eternidad le abre 
una inmensa sepultura. 

¡ Olí que cuadro ! !. . . .el pueblo corre. . . . 
do quicru el dolor le abruma. . . . 
ulli, un cadáver sangriento 
aquí, expirante criatura. 

Quien á la madre socorre ; 
quien por fugar se apresura ; 
que no todo pecho sabe 
soportar tantas angustias. . . . 

Mira bien, incauto pueblo, 
ese dolor que te enluta 1 
la nccin curiosidad 
así al dolor te apresura. . . . 

En tanto el lutoso carro 
abriendo su humilde urna 
vi ensangrentado cuerpo 
guarda en su cama segura. 

I’aite después y cruzando 
por la ciudad, de amargura 
hondos gemidos arrauca 
de quien su dolor tío oculta 
Llego por lio al panteón, 
a la solitaria altura ;. . . . 
a la triste UIK'OMIT A. 

' *tt carga, allí sepulta. (H) 


























• • 





















♦ m 











NOTAS 

DEL 


«¿íupw © m» 








ÍBES 


NOT 





c* c¥c»ciTSWc»^kVci ftku» 


¡ Sombra inocent • de Cif.nfuegos ! .... 
Recibe este homénage humilde de mi pie- 
dad y de mi admiración!... La mano sangui- 
naria de unTiranotc arrancó una existen- 
cia, consagrada otro tiempo ¿i la defensa 
de la Patria, y hoy dedicada á los afectos 
dulces de la amistad y del amor filial!. ..Tu 
crimen para con esa fiera fue el haber 
concurrido con tu espada á la heroica jor- 
nada de Itu/.aingó.... Tu cabeza so ha co- 
ronado ya con la palma brillante del mar- 
tirio.... y la afiijida Patria, á cuyo alfar te 
hizo inmolarla Tiranía, ha derramado va 
mil lágrimas sobre tu tumba ennobleci- 
da.... 1 u nombre se lia registrado en 
el sagrado Libro de los Mártires ib* núes* 
tra Libertad, y la mano asesina del Tira- 
arrebatarte esta ¡T ria inmor* 


[t) k) V *>€€ ift ) *WI) T *)€>*) DO O t> |> t • O t) t)ft) O Q«0 *> OlO 1 1 OÍDO 



NOTAS. 


9 

■M 

El malogrado Cicnfuegos se. hallaba ligado con una jo* 
ven virtuosa, por los lazos mas puros y sagrados. Sii des- 
gracia quiso que aquella amante desdichada habitase cerca 
de la morada del Tirano. La soledad y el silencio de la 
noche le proporcionaban un medio seguro para hablarla* . . . 

¡ Desgraciado! ! Cuan lejos estabas de pensar que un tan 
licito amor te acarreara la muerte !!.... 

3 . 

Gran Ciudadano — Restaurador de las Leyes — lie aquí 
los títulos pomposos que voluntariamente se lia arrogado el 
famoso Tirano de Buenos Aires, •* .¡Qué osadía!. • • ,Gran 
Ciudadano!! . . . .¿de donde? — ¿del Gran Pueblo, á quien npi¡. 
me y envilece? — ¿de una Patria que lia convertido en tina 
tumba, transformando las poblaciones en sepulcros, los hom- 
bres en sombras silenciosas» las plazas públicas en patíbulos, 
y la Sagrada Religión en instrumento vergonzoso de su am- 
bición y de sus crímenes ?. . . .¡Apellidarse Restaurador de 
las Leyes; cuando no boy una sola vida, una sola propiedad, 
un solo nombre, que no pueda aniquilar á su capricho !!.... 
Restaurador de la Patria , cuando tus hijos jitnen en la mi- 
seria ; cuando nadie respira de temor ; y cunado aun las 
débiles mugares no disfrutan de aquella seguridad privilejia- 
da, que hasta las tribus de salvajes les conceden ! !. . . • 1 1 i • 
pocresia infernal!. ...Mofa insolente, con que el mas bárbaro 
de todos los Tiranos» ultraja al Pueblo Grande ! !. . • . 

4 . 

Ln humanidad se resiste á comprender la terrible im- 
piedad del Tirano Arjentiuo. — Parecía imposible imaginar 
un corazón tan corrompido, que en el bárbaro propósito do 
sostenerse á todo trance, no desdeñara ni el horrible medio 
de sacrificar mil inocentes vidas, y descargar so brazo sobre 
tiernas criaturas. • ..sobre cabezas inocentes. • . .Pero, ¡que 
éspauioü. . . «El Tirano bizo cerrar las puertas do la Casa 
de Ejpósitosy que la piedad píjhlica bahía levantado, para la 
desvalida horfandad, y lanzó lúcralas mil tiernas criaturas 
que allí se alimentaban. •• .Su escusa fue la escasez del Era- 
rio. — ¡Impío!! No podías sostener aquella humana institu- 
ción, pero tus grandes, tus cómplices odiosos, y tú mismo, 
nadabais en riquezas, prodigando, con indecible profusión, y 
para cubrir tus atentados, ese oro que arrebatara tu violen- 


NOTAS. 


cía al pueblo infortunado que hoy oprimes ! ! 4 Vil Tirano! 

til cabeza lia recibido va la maldición del Ciclo, y tu nom- 
bre aborrecido, no llega basta lo» lubios sin horror!. . . . 

5 . 

También hizo cerrar el Hospital de Caridad ; y los 
enfermos y pobres que allí se socorrían, salieron en un din 
á completar la doloroso situación déla Mártir Ciudad do 
(Sueños Aires. ¡ Qué cuadro de aflicción ! ver llegar á sus 
puertas al dolorido enfermo, al moribundo pordiosero, im- 
plorando con eco lastimoso, los unos ¡pan! y ¡socorra! los 
otros ! ¡ Escuchur sus lamentos afligidos, y no poderlos con- 
solar ! ! ¡ Sentir el peso enorme de esa mano de fierro 

con que el Tirano les oprime, sin tener mas conduelo que 
lamentarse asólas, y gemir en silencio ! ! 

6 . 

¡Desdichado /atarrayan ! ! También victima ilustre y 
malograda de la ferocidad de (tosas!. . . . 

El valeroso Zalnrrayan era uno de los gefes de mas 
crédito que el Tirano contaba entre sus t topas. Horroriza- 
do de sus crimines, y penetrado del ultraje y vilipendio de su 
Patria, concibió el heroico proyecto de derrocar aquella ti- 
ranía, y restituir a su suelo su libertad antigua y su grandeza. 
La fortuna inconstante le envolvió en siis rcvece> — jy antes 
de dar el primer golpe, el infortunado /atarrayan lu¿ dela- 
tado, y el Tirano señaló un elevado precio a la noble cabeza 
de su rival ! 

Un asesino le trajo este presente, ganando en recom- 
pensa la nlta suma que por el había prometido. 

Parece increíble ! ! El monstruo cornicer > recibió con 
sus manos la paliday desfigurada cabeza del ilustre guerre- 
ro la miro codicioso con la feroz sumisa de los tigres que 

contemplan la víctima inocente que acaban de rendir. Des- 
pués la colocó en una de tas mesas de su sala ofreciéndola 
en espectucion por mas de 5 dias, basta que corrompida, y 
satisfecho ya su apetito feroz, la hizo tirar con toda indife- 
rencia. 

¡ Qué colmo de impiedad ! !. . . .El alma tiembla# • . .y la 
pluma de asombro se estremece!. . .. 

7 . 

Desdo oí fatal momento en que el tunca » Dictador 
agarro cutre sus manos la infortunada Patria de lo Argén- 


NOTA-. 


linos, su primer paso fue aniquilar de un golpe, y n!> jar «le su 
ludo, a Jos hombres gloriosos de musirá fdbertad , ó los bíneme 
r/7^s Patriotas de la Cansa de May tu — El detestaba titinlcjion 
hermosa, cuyas glorias no babin sabido compartir, y cuyos 
recuerdos le inspiraban mil zelos vergonzosos. 

La proscripción, la destitución de los emphos, el asesinato 
y la calumnia, le ofrecieron medios seguros y eficaces paru 
lograr su mczquino'ó infame pretensión. 

Desde entonces, se vieron es* s héroes gloiiosos de 
nuestra Independencia, proscriptos y fnjilivos, los unos, for- 
zados a buscar en el suelo e.xtianifero mi hogar V un asilo. 
Sus fu jos y sus viudas, gimiendo en la miseria, se vieron su- 
merjidos en la oscuridad yen la reprobación. Otros; los me- 
nos malhadados, cayeron en olvido, y separados de toda co- 
nexión con una Patria á quien habían sacrificado los mas 
brillantes años de mi vida, acosados de Ja necesidad, descen- 
dieron de su alta dignidad, para ejercer oficios afanosos, que 
su edad y sus fuerzas repugnaban. 

Miserable Opresor ! ! Pero. . . .ya es tarde. — Volvie- 
ron á rehacerse esos restos dispersos. — Y.i esos héroes, 
ocultos y sumidos en olvido, han vuelto a revivir, y al grito 
augusto de Libertad, reunidos en un punto hoy amenazan 
sobre tu odioso cuello el fierro vengador con (pie otro tiempo 
supieron derrocar viejos tiranos ! 

Prepárate !... .tu suerte está tirada. 

8 . 

Ll Retiro . . . . Este nombre, glorioso en otro tiempo, lia 
recibido sobre sí la terrible odiosidad que < I Tirano concita 
sobre todos los objetos que representan su ominoso poder.... 
E*te Cuartel, hermoso y concurrido en otro tiempo ; el mis- 
mo que en dias mas felices hospedó afortunado las tropas vic- 
toriosa!» de la República, Ira sido convertido por el Tigre en 
arenal sangriento en que devora sus inocentes víctimas — y 
su nombro vá siempre acompañado del terror. . .. 

Allí... • en la misma plaza del Cuartel, liemos presen- 
ciado, con asombro, la ejecución horrible de mas do cien 
salvajes conducidos desde Ihihia- Blanca. 

Eran las diez deba mañana, y el pueblo se agolpaba á la 
Plaza del líe iro, para ver perecer tt los enemigos comunes de 
la Patria* (i los que habían pretendido a filarla — (tales los re- 
trato el Tirano.) En efecto; so abre la puerta del Cuartel, 
y aparece un grupo de prisioneros que en número de doce, 


SO|'\v. 


maniatad** > unido* entre t-i , formubun una fila. Vetase ni 
pobre viejo, utadn.juuto al joven; y a un padre enternecido 
volver su» ojos lagrimosos para loirar al triste lujo, a quien 
no iKiedc tomar entre sus brazos, y cuya muerte va á presen* 
ciar en breve instante. ... 

Llegan basta el pnrujn señalado por el motísimo, v allí 
un verdugo les linee la señal de «pie se lauquen. Los ino- 
centes prisioneros, hermanos, padres, liijos, compañeros del 

bosque, cuando monos, se tiende n irada de dolor. . . . 

v au á apartarse para siempre : su Dios les abandona 

Ya no hay amparo es necesario resignarse 

t^c prosternan humildes, y reciben silenciosos sobre sus 

cabezas la terrible metralla que de la vida les aparta 

Caen, y sus cuerpos mutilados, se revuelcan en sangre.... 
Sus ojos-moribundos se vuelven bacía el cielo., .y sus sem- 
blantes desfigurados y sangrientos se confunden y mezclan 
con las mas horrorosas contorciones:::: Un carro lleva al 
(¡ron Zanjón de los Criminales los cuerpos destrozados de 
aquellas tristes víctimas, y otras nueras vuelven á traerse en- % 
tunees del Cuartel. 

Al llegar á la zanja el ultimo carro conductor, y siendo 
ya llegado el litmpo de enterrarlos, uu joven de Ib años, el 
hijo de un Ca/iqu.e, gallardo, hermoso, y que había quedado 
vivo en la ejecución do sus hermanos, se alza cubierto de he- 
ridas y de sangre y prosternado á los pies del oficial ejecu- 
ta le dice con tm acento dolorido, Por tu Dios' Cristiano ! 
No matando !! . " El oficial, que sube cual es la suerte 

que le espero si falta cu lo mas mínimo á los impulzos san- 
guinarios del Tirano, tiene la infame cobardía de descargar 
ima- pistola sobre la humillada cabeza del cautivo, el cual, 
lanzando un ny ! desesperado y cayendo ti sus píes descargó 
una mirada macilenta y llena de indignación al inhumano (Je- 
fe ; cual si quisiera decirle ; — Hombre duro 1 / tirano porque 
me saeri fitas ? ¿ Y tu adorabas la ley de los rhristianns ? — *’ 

Así murieron mas de 100 desgraciados — El campo de 
la ejecución quedo cubierto, por varios días de los fieros des- 
pojos que el plomo arebato a los miseros indios: y el pue- 
blo que afrento aquel a ejecución Itottrrosa, buyo despavorido 
a maldecir á solas la crueldad inaudita del tirano . . . Mucho 
tiempo un piulo separar de mi memoria la imagen espantosa 
ilc tan feroz carnicería !! . . . lie aquí al Restaurador . 
-1 . Krstminulfó ib* la- matanzas, de las mulilaeionos m- 


I 


NOTAS. 

humanas con que los conquistadores Europeos asolaron !a 
porción nías hermosa de la America !! . . . 

Despiadado !! . . . Cortar de mi golpe cien cabezas sin 
mas delito que el haber osado buscar cu una fuga la sulva- 
cion desús vidas y la Libertad que tu dureza les robaba !! . . . 

Sacrificar mil vidas inocentes para entronar tu odiosa 
dictadura ! ! Si ernn culpables ; ¿ por que los juzgas tú ? 
¿ por que no dejas que la Ley los ampare ? ¡ Sangre, y mas 

sangre! pides; Miserable!... ¿piensas ahogar con sangre de 
inocentes la sed abrasadora en que se encienden los pechos 
Argentinos ?. . . .Te equivocas !. . . .Sangre ! ha pedido, sí.... 
pero csu sangre es la tuya, y no mas.... la tuya sola... ..y 
la tendrá bien pronto : el Dios lo ha dicho. 

9 . 

Es risible en verdad y algunas veces irritante la astuta 
hipocresía del infame Tirano — Tan feroz como impío el 
descarga su brazo sobre cabezas inocentes, despechado por 
no poderlo ejecutar sobre fas que se hallan fuera de su odio* 
so poder — A el no le afrentan sus atentados sin ejemplo, pe- 
ro temiendo despertar con sus acciones la adormecida indig- 
nación del generoso pueblo á quien oprime, procura disfra- 
zarse en todo el aparato á fa Justicia y de la Religión — 

¡ Infame Sacrilegio 1 ! . . . enviar á un Sacerdote para que 
exija al inocente Ja confesión forzosa de un delito por el 
imaginado!!... Hacer de un servidor de Jos altares el 
instrumento imbécil de sus ciegas y caprichosas ejecucio- 
nes ! ! ... Ah ! Esto es haber ya recorrido hasta su cumbre 
la escala abominable de la inmoralidad y del escándalo ! ! . . 

10 . 

La anciana y desgraciada madre de Cien -fuegos luego 
que supo la prisión de su lujo corno á las plantas de los 
grandes amigos del Restaurador llevándoles el cuerpo del 
delito — " La corrcponcJcnciu escrita de dos amantes ” — Este 
testimonio era el completo de las mejores pruebas pue ilu- 
dieran alzarse en favor de su hijo — Ella las lleva á todas 
liarles ; llora y se desespera, su hijo es inocente ::::: pero ¡ ay 
Dios ! era ya demasiado tarde ... ya estaba lirada la sen- 
tencia ... la fiera estaba hambrienta ; pedia sangre, y la 
victima no alcanzará misericordia . . . 

II. 

lie aquí fielmente traducido el Iciiguagc paternal y be- 
névolo de ios dignos ministros del ;>}JVN IIOSVS i j • • • » 


\<H \ - • 


Desgraciados ! ¿ci viles ! tal ve/, no se avergüenzan al coiiíe* 
sar publicamente que su amo el Ylustrc Restaurador de las 
lct/e¿, era el único que. desidia los asuntos gubernativos ; qua ú 
ellos solo tocaba obedecerle . — ¿ V pensaron un solo instante 
que estas pobres y miserables palabras pudieran rr.elevarlcs 
de aquella inincusa responsabilidad que unte la patria y ante 
los mismos Ciclos contrajeron asociando sus nombres á los 
innumerables atentados del Tirano ?— -Ab ! no — su escanda- 
losa humillación les consagra una linea en cada pagina ele la 
sangrienta historia de su espantosa dictadura — 

12 . 

Una fatal desgracia lia hecho caer el terrible anateni «. 
ile aquella madre desolada sobre la ilustre y apreciablc cabe- 
za de un anciano inocente — Sobre el hombre de bicMi,el ma- 
gistrado popular, el amoroso padre, el tínico hombre vi tilo- 
so y desinteresado, quizá, que ha ligado su suerte á bi del 
barbare verdugo de Üucitos Ayrcs — 

Un el momento cu que escribimos este poema (Jumo de 
1830) un atentado el mus horrible acaba de suceder en Une- 
nos Aires — Una ejecución barbara cuyo relato ha enterncci- 
do a los mas despiadados corazones . . . 

El Doctor I)ou Manuel Viccute de Maza ciudadano hon- 
rado y pacifico, (¡quien lo creería!) era uno do L»s mas líe- 
les y adictos servidores del Tirano. Dura. .te la tunes de 
este monstruo el lo hahia educado y dirijido, mostrándose a 
mi lado desde el instante mismo en que su pupilo apareció rn 
la escena de la revolución, 6 mas bien dicho desde desde que 
la guerra civil comenzó a dividirá la República — 

El Doctor Mazo, integro y desinteresado le nv udo 
siempre con sinceridad y con firmeza, y se Imitaba ocupando 
al lado del Tirano los elevados puestos de Prnsidentc de 
la sala de los Representantes del pueblo y Presidente de la 
Excelentísima Cámara de Justicia — 

Los crimines ú ingratitudes del Tirano hacia ya tiempo 
que labraban en el corazón del anciano Muza: la fidelidad, o 
tal vez alguna simpatía misteriosa, que en otro siglo Huma 
riiiii encanto le Inicia devorar en silencio su amargura ; ut st 
le oyo que minea desplegara sus labios para maldecirle, pues 
si alguna voz ¡legó ú drsuogar.se en el seno de su familia fue 
solamente ccn palabras cortada» de dolor nunca do queja — 
Desde entonces, Maza no perteneció va a los con?r|c- 

n 


Ni i \S. 


ro* del Déspota: y el Tirano lo juzgo quizá demasiado vir- 
tuoso para hacerle su cómplice; y sin embargo : ¡ oh cruel 
debilidad ! el Doctor Maza, le habría abandonado pero nun- 
ca hubiera sido su enemigo — liosas pues le /talmi ya aparta- 
do de su circulo, pero para engañar a la inocente multitud lo 
llenaba de titulos pomposos y de elevadas comisiones — Le 
i ra preciso disfrazar el deswo completo de su antiguoconse- 
jero y amigo — 

Ksti' anciano infeliz tenia un lujo llamado Ilotuon Maza : 
joven, valiente, veterano en el ejército y ciudadano entre su* 
compatriotas : su arrogante bravura y sus servicios le habían 
ganado el grado de coronel a la edad do 27 años — 

Durante la revolución su permanencia fue siempre cu 
«a campana á donde lo había destinado la ojeriza y rastrera 
política del Tirano — El generoso joven vino por fin á Hue- 
llos Aires y \ ió palpablemente Ja esclavitud horrible y ver- 
gonzosa de su patria — Su carácter gallardo y guerrero se 
arrebató al instante y llevado del amor sacrosanto de la Ta- 
ina se espresó con energía elante de ciertos hombres que se 
ofrecían por amigos — ¡ Olí infame cobardía !!. . . un delator 
nieve corrió al oido del Despota, y una doble traición llevo al 
joven soldado á las aleves manos de su mrsino verdugo — 
Encadenado brutalmente el joben coronel fue sepultado en 
su obscuro cal bozo — 

No tardo esta noticia en llegar a los oídos del anciano 
Presidente — Tomó pues la pluma el desgraciado padre y 
escribió largos cartas al Tirano en fuvor de su hijo — 

Todo fue en vano — Desesperado el amoroso padre de no 
poder salvar á su hijo resolvió sacrificarse : hizo la dimisión 
de sus altos empleos y se mantuvo pasado de dolor en su 
gabinete citor/? la misma casa de los Representantes elrl ptn/j/o. 

Eran las 7 de la noche ; el Doctor Maza se hallaba solo 
1 11 su habitación, cuando entraron 3 hombres disfrazados, 
cftie se hicieron conocer después de la prseencia del Presi- 
dente. 

Dos Tnazorepicros y el mismo llosas ! . . Que le debria 
causar esta visita est rafia, cuando por otra parte tenia en su 
presencia al discípulo, al Injo, al compañero de riesgos y fa- 
tigas ? . . . Pero . . . que asombro!! 

Vais et morir le dijo. el inhumano, el ingrato discípulo — 

Lo aperaba, contentó fríamente el unciauo uifcljx — Alguna* 


\nT V s. 


lagrimas llegaron á sus ojos y después ele- h. iberia' enjugado, 
ahí /ne tenéis les dice á los dos asesino', y tres ¡ úñales brillan 
en el momento dis utnndo feroces cual se hundiría primero 
ou el pecho tranquilo d *1 inde cuso anc «no. •••Olí que es 
panto !! .... 

El mismo itosvs le clavó su puñal enfnrecid \ migando 
despiadado un corazón que le había adorado como a hijo. . . 
cortó la vida al hoindrc que toda a él le hnhin consagrado.,. y 
cuya mancha única era cd extremado carino con que le ¿upo 
nm ..r . . . .¡ Oh espantosa crueldad .... 

El sangriento cadáver del anciano filé arrastrado después 
hasta la calle, y conducido sobre un indigno carro do basura 
al Cementerio de los criminales, a pesar de los. ruegos de <11 
desolada familia. 

Ya el padre hnh.’a dejado de existir, v el lujo d bia mo- 
rir también. Al amanecer del siguiente dia le notificaron la 
sentencia, y la recibe con valor. — “Dadme permiso, »!•• • 
pora escribir cuatro palabras á mi padre. — Hace pocas lm 
ras (contestan los verdugos) que ha sido asesinado. — El j »- 
ven entonces desespera, y vomitando las mas terribles mal- 
diciones sobre el Tirano — “Matadme vn,” exclama con no- 
violencia, , , , — Vuestros cómplices, dice el ejecutor. — o 
no lie tenido cómplices. . . .soy solo, y mi secre to perecerá 
conmigo M Se inca después y sacando un pañuelo mo- 

jado con *us lágrimas, pídelo lleven a sil esposa; sobrina de 
llosas , ron quien hace puco f innpo se hallaba casado. 

Los ejecutores hacen fuego, y *u cudáver mutilado cayó 
tendido en tierra. . . .Su olma exaló un suspiro, y se volo a 
los Ciclos, en medio de los justos. 

El cadáver del joven no tardó en ir á unirse a» de mi 
padre en la zanja ominosa de los delincuentes — ¡ cruel des- 
tino ! ! 

¡ Dormid en ¡nz, víctimas nobles! Vuestra sni- 

gre, quo lm salpicado generosa, liará brotar cu cada gota un 
defensor ardiente de nnc'fia Libertad. •• .y Humos .\¿u*> m. 
salvará por ella. • • • 

13 

El infeliz ( * ¿011 fuegos , cu lo> primeros años de mi jiivoii- 
lud, Imbm servirlo la carrera militar en la gloriosa » .iinpni « 
que la República sostuvo contra «d Imperio del Rrasil, al 
«ronzando por tanto el premio de la lieroieii jomad i «Je Itu- 
znitigó. 


M>1 


• se había retirado, consagrando su vida al mu 

dado y sosten de una madre anciana. 

Tal vivía el infeliz Cienfucgos, cuundo la ojeriza san- 
grienta del Tirano v mito sobre s.¡ cabeza inocente la terri- 
ble sentencia de su muerte. 

14. 

Xa siempre el despotismo consigue ele p raba r todos los 
corazones. — El fanatismo, el arma favorita de los tiranos, 
empieza á ser boy una las columnas en tpie quiere apoyarse 
el despota Arjentiuo. Así se ve, de pocos años á esta parte 
que su corazón cerrado siempre á todo scirimicnto gene- 
roso, alarga sinembargo una mam» prntect »ra á los fugitivos 
frailes que errantes y expnirindos, rebuscan un asilo que la 
ilustrada Europa no les sabría conceder. 

Los (ainventos de San Francisco, Santo Di mingo, la 
Recoleta, San Ignacio, y varios otros mns f vaciados por el 
triunfo de la civilización y de la libertad han vuelto hoy á 
ser rehabilitados por orden del tirano. ... ¿y la Patria de 
los Libres abrirá sus entrañas para que 1 1 mano del ciego fa- 
natismo vuelva otra vez á cultivar la casi seca planta del 
despotismo encarnizado ? . . . . A «i ! no . . . . tenemos la 
esperanza le que serán inútiles los esfuerzos del tigre. . . . 

Ya me hnhin olvidado del principal motivo de esta nota. 

La suerte quiso que el veuerahle Sacerdote destinado 
á auxiliar al desgraciado joven, abrigará un corazón piadoso 
leal, y al mismo tiempo ilustrado. 

fin la primera conferencia con el preso, procuró arran- 
carle, con lengnage cristiano, la franca confesión y el arre- 
pentimiento de un delito, sobre cuya verdad el no hubiera 
osado poner duda. . . . La franca relación del prisionero.. . 
su lenguage.... la serenidad y paz de su semblante le lu- 
cieron vacilar, y enternecido salió después de la confesión á 
interesaise con algunos amigos del tirano, para ver si aun 
podía salvar la vida «al triste preso. Todo fué inútil — v su 
alma gimió en secreto, acuso bien seguro de la pura inocen- 
cia del cautivo. 

15 

Este dia terrible fué cd l) de Enero de 1839. 

16 

I* I tirano, fiel siem. re, ni «¡eterna de mingro v di* terror 


NO I \S. 


luí desplegad u prepara cuando cree necesarias sus c«- 
i citas sangrientas, ó listines, procurando hacer que las p, *- 
seueie aquella porción do pueblo á cp i ti juz a mas con- 
veniente in mudar. 

1 %* constante que cutí do el mn 1 do Cleu-fue fu 

a rastrado ala cárcel en bu n de Tic, vis! :, in icar- 

eclndos multitud rio sugetos ib ••ule lo m * >r v* mas se- 
lecto del pueblo, y á quien el < pota Inhiit juzgado necesu 
rio castigar según los sueños <.ue su infernal cabeza le su- 
pine. 

Señalado el momento del suplicio, ordeno que aquellos 
presos (unit arios traidores , como el llama á bis que no se 
postran á sus plantas) fuesen testigos presenciales de la eje- 
cución, v para hacer mas espantoso y amargo aqueste tranco 
les mando concurrir entremezclados con la turba lamosa de 
los mas torpes criminales. • . % Pocos dins después cuando 
el tirano juzgó que hahia conseguido su objeto meditado, 
hizo poner eu liberiad la mayor parte de aquellos maltrata- 
dos sugetos. 

Que descaro !!.... .Tugar asi tan torpemente con la 
vida y la fama de los ciudadanos ’!.... 

¡Calumniarlos el mismo, engrillarlos!..,, derramar la 
amnrguru; el sobresalto cii sus pobres familias, juzgándolos 
después á su capricho sin satisfacer en lo mas mínimo el las- 
timado honor del que de cu medio de I * go# ;, s sociales \ % 
arrastrado al odioso recinto de una c rcel, donde peni nucí «• 
largo tiempo, despedirlos después dejando en el misteri i *ii 
delito. • • .su Juez. ... sil acusador ' ! . • . . 

17 

Y cu efecto. ... i que otra cosa que esclavo es el Pue- 
blo Arjentino, sugeto boy al antojo del Cacique feroz que lo 
domina ? 

I Hay una sola vida que se cuente segura 1 

¿ Alguna propiedad ? 

i Alguna fama ? 

No hemos visto tncrít asesinado por la mono cobarde 
del dv n ¡dente Augusto da l.i Inviolable Represen 

tacidi ’> ..14/ 

No liemos visto su cadáver sangriento despojado dol de- 
recho inconcuso de exigir una tumba, levantada por las ma- 
nos de 1 1 Pítima su alta dignidad y sus servicios : y sin pn- 







M) T 


der siquiera ir a jualaarse coa las coaitas caras de su nuti- 
guu iumilia, sur arrastrado á ua miserable acicalo en el zan- 
jon talaos 3 consagrado al delito ? 

V hoy para colmo de sus avances sia ejemplo, dice el 
déspota audaz á los ciudadanos que el denomina unitarios , 
o sus enemigos, que para el es lo mimo. 

No os permito vender ninguno ele vuestros bienes. ” 

Lo que importa decir soy vuestro amo — vuestra hacien- 
da á mi solo pertenece. Dispondré de ella — callad y pe* 
rcced. M 

j Olí vilip lidio !. • • . 

Pueblos de la República ! ! Mirad L . • • He aquí id 
tirano que ultraja y envilece vuestra Patria ! ! Miradle ya 
por fia ... • ya im> hay disfraz. . . . ya se arrancó la másca- 
ra. .. . juzgadlo ! 


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Descansa ya por siempre. . . .Infeliz joven ! ?. . . .Tu ino- 
cente martirio nos recuerda los sacrificios caros de nuestra 
Independencia .... 

Respetemos humildes los arcanos augustos riel Dios 
omnipotente !!.... 

Nuestra alma se sobrecogió de dolor con el relato de tu 
muerte ... .se llegó hasta tu tumba. .. .lloró. •• .hizo escu- 
char -ii \ nz... .entonó tu apoteosis y colocándote entre los 
mártires de le Libertad \mcricana ha mingado un tanto su 


congoja. 


J. R. M. 



o 



SALA URUGUAY 


J BIBLIOTECA KACIGEAL 

■I • 





FE 1)E ERRATAS. 


IMginn Linea Do.ide dice Léáte. 


1. a 23 re peta responda. 

13 5 asambro .. ....asombro. 

t>8 14 cortejos cortejo. 

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62 4 ni mi.